armas biológicas

Armas Biológicas usadas en experimentos con humanos

¿Qué tan avanzada está la ciencia con respecto a las armas biológicas? Desde hace mucho tiempo que se está experimentando con armas biológicas, primero en animales y después en  seres humanos. Es un secreto a voces, pero la guerra biológica es posible en estos días. Supuestamente, se dejó de experimentar en humanos…pero ¿Cómo prueban los nuevos descubrimientos?

¿Será el Coronavirus un arma biológica? y ¿Quizás cuántos otros virus elaborados en laboratorios?

Armas químicas, bacteriológicas y drogas

A fines de 1964, según se supo después, se llevaron a cabo miles de experimentos en seres humanos, por militares británicos y estadounidenses, desarrollados en laboratorios de esos mismos países.

Un grupo de soldados, durante unas maniobras, empezaron a comportarse de forma extraña, esto ocurría en Porton, en el condado de Wiltshire (Reino Unido). Dieciséis comandos de la marina real británica, al segundo día de ejercicios militares, empezaron a actuar de manera extraña, algunos soldados salían a campo abierto exponiéndose al fuego enemigo, otros alimentaban pájaros imaginarios y algunos correteaban por las colinas o se subían a los árboles imitando a los monos, hubo otros que apuntaban con sus armas a sus propios compañeros.

Según el informe secreto de aquel día: “el grupo se desorganizó, cayendo en la indisciplina y eran incapaces de cumplir cualquier orden”.  Ni el comandante ni sus soldados sabían que les habían administrado 75 micro gramos de LSD.

Éste es solo uno de los miles de experimentos que realizaron los militares británicos y estadounidenses en humanos, dentro de sus programas de investigación para la “guerra química y bacteriológica”.

En la Primera Guerra Mundial se creó el complejo ultrasecreto de Porton Down, Reino Unido, donde participaron más de 20.000 personas en miles de ensayos con gas mostaza, fosgeno, satín y otros agentes nerviosos, ántrax, Yersinia pestis (bacteria de la peste), mescalina, ácido lisérgico y otras drogas.

Todos los voluntarios eran soldados, verdaderas cobayas humanas, ningún Oficial. Ninguno sabía realmente a qué se exponía. Existía una estrecha colaboración entre científicos y militares, para lograr sustancias cada vez más letales. Al mismo tiempo, en Estados Unidos existía Edgewood Arsenal, homólogo del británico, levantado por el Chemical Corps del ejército de EE.UU. en el año 1916.

Fueron los alemanes quienes iniciaron esta infame relación ciencia y guerra. El 22 de abril del año 1915, en las trincheras de Ypres (Bélgica), el ejército alemán liberó 160 toneladas de cloro presurizado a lo largo de seis kilómetros del frente, y el viento llevó la nube tóxica hasta las posiciones de canadienses y franceses. Lo que sucedió fue horroroso.

Aquel día fue “el doloroso recordatorio de que la moderna guerra química había comenzado”. Frase dicha por  el historiador Ulf Schmidt, quién narró la historia de los veteranos portonianos en su libro Secret Science: A Century of Poison Warfare and Human Experiments (Ciencia Secreta: Un siglo de guerra de venenos y experimentos humanos, Oxford University Press).

Al día siguiente del ataque alemán, el comandante de la expedición aliada, pidió a Londres que hicieran todo lo posible por contar con ese tipo de armas. Cinco meses después, los británicos ya tenían su propia versión de cloro, que usaron ese mismo mes en el frente de Loos y los resultados fueron desastrosos. Fueron envenenados centenares de sus propios soldados, porque el viento cambió.

Desde ahí empezó una verdadera carrera de armamentos, primero químicos y después bacteriológicos y farmacológicos.

Porton Down, un terreno de 2.500 hectáreas, fue el corazón del programa de armas químicas y bacteriológicas del Reino Unido. En el lugar se levantaron laboratorios para una serie de científicos como fisiólogos, patólogos, meteorólogos, venidos de las mejores universidades británicas, se consideraban una casta privilegiada que conocía los secretos de la guerra química británica.

armas biológicas

Al principio ensayaban las sustancias en todo tipo de animales, ratones, gatos, perros, caballos o monos. Pero en 1917, crearon un laboratorio específico para experimentos con humanos. El objetivo era comprender los efectos de los agentes químicos en los órganos y tejidos humanos. Los voluntarios eran soldados y los reclutaban de las tres ramas del ejército.

En 1929 se realizaron experimentos con más de 500 militares, la cifra se duplicaría por diez  durante la Segunda Guerra Mundial.

En el año 1936, Alemania se adelantaría y crearía el primer pesticida sintético, el tabún, un producto que actúa sobre el sistema nervioso. Siendo letal, incoloro e inodoro, los militares le vieron enseguida el uso como arma. Además, desarrollaron otros agentes nerviosos como el sarín, el somán, el cianuro de hidrógeno o zyklon b, que usaron para asesinar a millones de judíos. Los nazis almacenaron hasta 44.000 toneladas de armas químicas. Estas armas no fueron utilizadas por miedo a las represalias, además, por ser muy peligrosas e impredecibles. Eso no impidió que ensayaran durante la guerra.

Ya en 1939, tanto Alemania, como Estados Unidos y Reino Unido, eran auténticas potencias en guerra química. Los tres países usaron humanos en sus experimentos.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, no declinaron los ensayos, por el contrario, siguieron los experimentos e investigaron hasta lo inimaginable.

El final de Porton Down llegó a finales de los 60. La crisis de legitimidad del sistema, el pacifismo, el desengaño con la sociedad burguesa afectaron al programa científico militar.

Desde entonces, aunque la actividad no se ha detenido en Porton Down, si se ha reducido. Ya no se experimenta con humanos, pero sí con animales.

¿Qué ocurre hoy en los laboratorios?

Debido al brote del coronavirus, llamado Covid-19, en la ciudad de Wuhan, todas las miradas se han dirigido al laboratorio que existe en esa ciudad.

En Wuhan se encuentra el principal Centro de Investigación Virológica y un Superlaboratorio, donde se estudian las enfermedades más contagiosas y peligrosas, como el ébola y el SARS. Este centro cuenta con el código P4, que significa el máximo nivel mundial de bioseguridad. Tal coincidencia ha desatado muchos rumores.

Han existido tantos rumores, que el propio laboratorio se ha encargado de desmentirlos. Dicen que el virus no salió del Centro de Virología.

Existen teorías sobre conspiración, que circulan por las redes sociales, que también tienen fines políticos. Las especulaciones dan para mucho, sabemos dónde empiezan, pero no dónde terminarán.

Para desmentir estas teorías, han salido a hablar 27 virólogos internacionales, de primer nivel, entre ellos el español Luis Enjuanes del Centro Nacional de Biotecnología, que creen que el virus procede de la naturaleza.

Otros científicos piensan que el Covid-19, no es de laboratorio, porque hay claves genéticas que así lo indican.

Se sospecha que el coronavirus surgió en la lonja de Huanan, en la ciudad de Wuhan, epicentro de la epidemia. Los expertos piensan que el virus podría proceder de los murciélagos, ya que en esa zona se venden muchas especies exóticas y se cocinaban en malas condiciones higiénicas, y habría mutado en una serpiente o en un mamífero llamado pangolín, antes de contagiarse el ser humano. La Academia China de Ciencias niega que proceda de allí.

Tanto la OMS como la Comunidad Científica Internacional dan por buena dicha hipótesis, ya que lo mismo ocurrió con el SARS en el año 2002, cuando el coronavirus procedente de murciélagos mutó en civetas en un mercado de la provincia de Cantón.

También se sospecha que el virus salió del laboratorio de Wuhan en una persona infectada o en la salida de un murciélago infectado. Ya que en ese lugar se experimenta con murciélagos.

En el fondo, todas son hipótesis o especulaciones, porque falta aún saber la más reciente fuente animal donde mutó el virus.

¿Se está probando un nuevo virus, Covid-19, para una futura guerra biológica?

Como todas son especulaciones, les dejo esa pregunta


Fuentes utilizadas en este artículo:

https://www.abc.es/sociedad/abci-wuhan-superlaboratorio-virus-epicentro-epidemia-global-202003010224_noticia.html

https://elpais.com/elpais/2015/08/28/ciencia/1440755082_409118.html

https://www.newtral.es/las-teorias-no-verificadas-sobre-el-supuesto-papel-del-laboratorio-biotecnologico-de-wuhan-en-la-irrupcion-del-virus/20200223/


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