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21 de noviembre de 2022

El plan de seguridad de un museo debe hacerse como un traje a la medida

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Los ataques perpetrados a obras de arte en diferentes ciudades del mundo, el más reciente ocurrido en el Museo del Prado, cuando dos jóvenes pegaron sus manos a los marcos de La Maja Vestida y La Maja Desnuda de Goya, traen a las primeras planas de los diarios la discusión sobre los protocolos de seguridad en los museos.

En tal sentido, el experto en seguridad y profesor de INISEG, Ignacio Olmos, explicó en una entrevista ofrecida a la cadena COPE, que si bien desde el Consejo Internacional de Museos (ICOM), se dan una serie de medidas estándar de protección,  cada museo cuenta con su propio plan de seguridad, desarrollado según las particularidades de la instalación y el tipo de obras expuestas.

Agregó que cada plan de seguridad es desarrollado como respuesta a un análisis de riesgos previo y, con el objetivo de garantizar la seguridad de las personas, de los bienes y de las instalaciones, combinan diferentes medidas, las cuales incluyen:

  • Medios técnicos (activos o pasivos)
  • Medios Humanos
  • Medidas organizativas

En relación al establecimiento de prioridades para la protección de las obras, señala: “La gran peculiaridad que tienen las obras de arte en relación a otros tipos de bienes, es que son únicas e irremplazables, por lo tanto, hay que priorizar, en función de ese análisis de riesgo que hemos hecho, las obras que creemos que pueden ser más vulnerables y más importantes”.

El catedrático enfatiza en que hay que tomar en cuenta que el mundo del arte es muy variado, pues no es lo mismo una obra pictórica, una escultura, o un archivo de legajos antiguos en papel, pues cada uno tiene sus peculiaridades.

“La seguridad tiene que ser un traje a medida, por eso, nadie mejor que cada museo en función del tipo de obras que tienen expuesta y su instalación para poder proteger la instalación”, recalca y agrega que resulta complejo compaginar la seguridad con el acceso al público.  

Las amenazas al patrimonio histórico y cultural evolucionan

Olmos advierte que, debido a que los riesgos a los que están expuestos los museos son cambiantes y evolucionan, el análisis de riesgos debe mantenerse al día.

Aunque no todos los museos tienen las mismas medidas de seguridad o los mismos controles de seguridad en los accesos, comenta que hoy en día hay unos cuantos objetos cuyo ingreso a los museos está prohibido, de hecho, hay consignas en la que se debe dejar todo, tanto bolsos como mochilas.

Recuerda que, más allá de los recientes actos vandálicos de activistas, desde siempre han existido este tipo de ataques, con diferentes motivaciones, bien sean religiosas o políticas. Por todo ello, considera imprescindible tener esas variables en cuenta en el análisis de riesgo para proteger las obras de la mejor manera posible.

“De hecho, muchos expertos sobre seguridad, se están planteando si dar pasos adelante e incrementar el nivel de las medidas de seguridad en museos o reforzar algunas de las medidas existentes”, indica.

¿Cómo reforzar la seguridad en los museos?

El experto en seguridad, también entrevistado por Radio Francia Internacional, explicó a este medio de comunicación que, a su juicio, no es deseable que en los museos se realicen procedimientos de seguridad tan exhaustivos como en los aeropuertos.

“Los museos son lugares de cultura y de ocio donde se va a disfrutar del arte. Hacer colas enormes para pasar controles de seguridad o detectores no sería eficiente”, dijo y añadió que tampoco resultaría factible situar dos vigilantes en cada obra de arte: “La amenaza es real”, advirtió.

En el caso de las pinturas, como las que han sido objeto de ataques recientemente, aclara que no todo el mundo es partidario de colocar un cristal blindado para protegerlas, debido a que se pierden matices de las obras o aparecen reflejos. Menciona que existen otras medidas como los controles de seguridad u otro tipo de medios físicos hacer más difícil el acceso a las obras.

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