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Las 10 amenazas de ciberseguridad que más preocupan a las empresas en 2026

🗓 20 de agosto de 2026✍ INISEG

La transformación digital ha ampliado las oportunidades para las empresas, pero también ha aumentado su exposición a los ciberdelincuentes. En 2026, las organizaciones deben enfrentarse a un escenario en el que el ransomware, el phishing, las vulnerabilidades de software, los ataques a terceros y el uso malicioso de la inteligencia artificial están evolucionando rápidamente.

El ENISA Threat Landscape 2026, publicado en septiembre de 2026, confirma que el ransomware continúa siendo uno de los incidentes con mayor impacto a corto plazo, mientras que las dependencias digitales están ampliando la superficie de ataque de las organizaciones.

Por su parte, el Verizon 2026 Data Breach Investigations Report (DBIR) señala que la explotación de vulnerabilidades de software se ha convertido en el principal punto de entrada observado en las brechas analizadas, representando el 31 % de los casos. El informe también destaca el crecimiento del ransomware, los riesgos asociados a terceros y el uso de inteligencia artificial por parte de los atacantes.

Ante este escenario, ¿cuáles son las principales amenazas que deben tener en cuenta las empresas en 2026?

1. Ransomware y extorsión de datos

El ransomware continúa siendo una de las amenazas más relevantes para las organizaciones. Este tipo de ataque puede bloquear sistemas y archivos mediante cifrado y, además, incluir el robo de información confidencial para aumentar la presión sobre la víctima.

Los grupos de ransomware han evolucionado hacia modelos de doble extorsión, en los que los atacantes no solo bloquean los sistemas, sino que también amenazan con publicar los datos robados.

ENISA mantiene el ransomware como el tipo de incidente con mayor impacto a corto plazo en su panorama de amenazas de 2026.

¿Cómo pueden protegerse las empresas?

Algunas medidas fundamentales son:

  • Mantener copias de seguridad independientes y verificadas.
  • Actualizar sistemas y aplicaciones.
  • Aplicar segmentación de redes.
  • Utilizar soluciones de detección y respuesta.
  • Limitar los privilegios de los usuarios.
  • Contar con un plan de respuesta ante incidentes.

La prevención debe complementarse con la capacidad de recuperar rápidamente la actividad si se produce un ataque.

2. Explotación de vulnerabilidades de software

Las vulnerabilidades de software se han convertido en uno de los principales puntos de entrada utilizados por los atacantes.

Según el Verizon DBIR 2026, la explotación de vulnerabilidades representa el 31 % de las brechas analizadas, superando por primera vez al uso de credenciales robadas como principal vía de acceso.

El problema se agrava cuando las organizaciones utilizan aplicaciones, servidores o dispositivos que no han sido actualizados.

Además, la inteligencia artificial puede ayudar a los atacantes a identificar y explotar vulnerabilidades con mayor rapidez, reduciendo el tiempo disponible para que las empresas reaccionen.

¿Qué pueden hacer las organizaciones?

Una estrategia adecuada debería incluir:

  • Gestión continua de vulnerabilidades.
  • Inventario actualizado de activos tecnológicos.
  • Aplicación rápida de parches de seguridad.
  • Evaluaciones periódicas.
  • Pruebas de penetración.
  • Monitorización de sistemas expuestos a Internet.

3. Phishing e ingeniería social

El phishing continúa siendo una de las técnicas más utilizadas para conseguir acceso inicial a sistemas y cuentas.

Los ataques actuales son cada vez más sofisticados. Los ciberdelincuentes pueden utilizar páginas falsas, mensajes personalizados, códigos QR, llamadas telefónicas y mensajes enviados a dispositivos móviles.

ENISA identifica la ingeniería social como una de las principales amenazas y destaca la evolución de técnicas como el Phishing-as-a-Service (PhaaS), que permite a actores con pocos conocimientos técnicos utilizar infraestructuras y kits de phishing preparados.

También han aumentado técnicas como el quishing, que utiliza códigos QR maliciosos para dirigir a las víctimas hacia páginas diseñadas para robar credenciales.

Por esta razón, la formación de los empleados continúa siendo un componente esencial de cualquier estrategia de ciberseguridad.

4. Inteligencia artificial utilizada para cometer ataques

La inteligencia artificial ofrece nuevas herramientas para mejorar la detección y respuesta frente a amenazas, pero también puede ser utilizada por los atacantes.

Durante 2025 se observó el uso de modelos de lenguaje para mejorar campañas de phishing, automatizar determinadas tareas de ingeniería social y acelerar el desarrollo de herramientas maliciosas. ENISA señala además que los modelos de IA emergentes probablemente continuarán siendo utilizados para apoyar operaciones maliciosas.

La IA puede facilitar, entre otras actividades:

  • Creación de mensajes fraudulentos más convincentes.
  • Automatización de campañas.
  • Generación de contenidos falsos.
  • Investigación y reconocimiento de objetivos.
  • Desarrollo y modificación de código malicioso.

El resultado es un escenario en el que los equipos de seguridad deben enfrentarse a ataques potencialmente más rápidos, personalizados y escalables.

5. Deepfakes y suplantación de identidad

La generación de imágenes, vídeos y audios sintéticos está introduciendo nuevas posibilidades para la suplantación de identidad.

Un atacante puede intentar hacerse pasar por un directivo, proveedor, empleado o incluso por una persona conocida mediante contenido generado artificialmente.

Esta amenaza puede utilizarse para apoyar fraudes financieros, obtener información confidencial o manipular a empleados.

ENISA ha identificado el uso de contenido generado mediante IA, incluidos audios y vídeos sintéticos, como una tendencia relevante dentro de las operaciones de manipulación e interferencia.

Por ello, las empresas necesitan combinar herramientas tecnológicas con procedimientos internos que permitan verificar solicitudes sensibles antes de ejecutarlas.

6. Ataques a la cadena de suministro y proveedores

Una empresa no depende únicamente de sus propios sistemas. También puede estar conectada con proveedores tecnológicos, plataformas cloud, empresas de servicios, desarrolladores de software y otras organizaciones.

Esto significa que una vulnerabilidad en un tercero puede terminar afectando a numerosas empresas.

El Verizon DBIR 2026 señala un incremento significativo de la participación de terceros en las brechas, que llegó al 48 % de las brechas analizadas.

Por este motivo, la ciberseguridad debe extenderse más allá de la infraestructura propia.

Las organizaciones deberían evaluar aspectos como:

  • Qué información comparten con cada proveedor.
  • Qué accesos tienen los terceros.
  • Cómo protegen sus sistemas.
  • Qué ocurre ante un incidente.
  • Qué medidas de seguridad exige el contrato.

7. Robo y abuso de credenciales

Las contraseñas y credenciales continúan siendo un objetivo prioritario.

Los atacantes pueden obtenerlas mediante phishing, malware, filtraciones de datos, ataques de fuerza bruta o reutilización de contraseñas.

Una vez obtenidas, pueden utilizarlas para acceder a correo electrónico, aplicaciones corporativas, servicios cloud o sistemas internos.

Por ello, las empresas deberían avanzar hacia modelos de autenticación más robustos, incluyendo autenticación multifactor (MFA), gestión adecuada de privilegios y monitorización de accesos sospechosos.

La protección de la identidad se ha convertido en una parte esencial de la seguridad corporativa.

8. Ataques contra dispositivos móviles

Los teléfonos móviles forman parte de la actividad profesional diaria: permiten acceder al correo, aplicaciones empresariales, servicios cloud y sistemas corporativos.

Esto los convierte también en objetivos atractivos para los ciberdelincuentes.

El Verizon DBIR 2026 señala un incremento de los ataques de ingeniería social dirigidos a dispositivos móviles y destaca que los atacantes están desplazando parte de sus esfuerzos desde el phishing tradicional por correo hacia mensajes y llamadas dirigidos a los teléfonos.

Proteger estos dispositivos requiere actualizar sistemas, utilizar mecanismos de autenticación seguros y establecer políticas claras sobre el acceso a información corporativa.

9. Ataques DDoS y amenazas contra la disponibilidad

Los ataques de denegación de servicio distribuido, conocidos como DDoS, buscan saturar un servicio o infraestructura para dificultar o impedir su funcionamiento normal.

Pueden afectar a páginas web, aplicaciones, plataformas digitales y otros servicios conectados a Internet.

El panorama europeo de 2026 muestra además cómo determinados grupos de hacktivismo están utilizando campañas DDoS contra organizaciones esenciales. ENISA señala que los ataques DDoS representaron una parte importante de las campañas de hacktivismo observadas.

Para reducir el impacto, las empresas pueden recurrir a servicios de mitigación DDoS, redundancia, monitorización del tráfico y planes de continuidad de negocio.

10. Filtraciones de datos y pérdida de información

La información empresarial se ha convertido en uno de los activos más importantes y, por tanto, en uno de los objetivos principales de los atacantes.

Datos de clientes, información financiera, propiedad intelectual, credenciales, documentos internos y datos personales pueden ser utilizados para extorsionar a una organización o cometer nuevos fraudes.

ENISA identifica las amenazas contra los datos como una de las categorías principales dentro del panorama europeo de ciberamenazas. Además, el informe de 2026 señala que las filtraciones de datos estuvieron entre las principales actividades con motivación económica observadas durante el periodo analizado.

La protección de la información requiere combinar tecnología, procesos y formación.

¿Cómo pueden prepararse las empresas frente a estas amenazas?

No existe una única solución capaz de proteger a una organización frente a todos los ataques.

La ciberseguridad empresarial requiere una estrategia basada en diferentes capas de protección:

1. Identificar los activos críticos.
Conocer qué sistemas, datos y servicios son esenciales para la organización.

2. Evaluar los riesgos.
Determinar qué amenazas pueden afectar a cada activo y cuál sería su impacto.

3. Reducir las vulnerabilidades.
Mantener sistemas actualizados, controlar los accesos y realizar evaluaciones de seguridad.

4. Formar a los empleados.
Los usuarios deben saber identificar phishing, ingeniería social y otras técnicas de manipulación.

5. Detectar rápidamente los incidentes.
La monitorización permite identificar comportamientos anómalos antes de que el impacto sea mayor.

6. Contar con un plan de respuesta.
Una organización debe saber quién actúa, qué sistemas se aíslan y cómo se comunica un incidente.

7. Preparar la recuperación.
Las copias de seguridad y los planes de continuidad permiten recuperar la actividad después de un ataque.

La ciberseguridad necesita profesionales especializados

El panorama de amenazas de 2026 demuestra que la ciberseguridad no consiste únicamente en instalar herramientas de protección.

Las empresas necesitan profesionales capaces de identificar vulnerabilidades, analizar amenazas, investigar incidentes, proteger infraestructuras y responder ante ataques cada vez más sofisticados.

Además, la incorporación de inteligencia artificial está modificando tanto las técnicas utilizadas por los atacantes como las herramientas disponibles para los equipos de seguridad.

Por ello, la formación especializada en ciberseguridad adquiere un papel cada vez más relevante para quienes desean desarrollar una carrera profesional en este ámbito.

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Conclusión

Las amenazas de ciberseguridad en 2026 no se limitan a los ataques informáticos tradicionales. Ransomware, vulnerabilidades de software, phishing, inteligencia artificial, deepfakes, ataques a proveedores, robo de credenciales y filtraciones de datos forman parte de un ecosistema cada vez más interconectado.

Los informes recientes de ENISA y Verizon muestran además una tendencia clara: los atacantes están aprovechando la tecnología y las dependencias digitales para aumentar la velocidad, escala y alcance de sus operaciones.

Para las empresas, esto implica pasar de una estrategia basada exclusivamente en reaccionar ante incidentes a un modelo de prevención, detección, respuesta y recuperación.

La ciberseguridad ya no es únicamente una cuestión tecnológica. Es un elemento estratégico para proteger la información, la continuidad del negocio y la confianza de clientes y usuarios.

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Autor

INISEG