VI CONGRESO INTERNACIONAL DESAFÍOS A LA SEGURIDAD GLOBAL
En el VI Congreso Internacional Desafíos a la Seguridad Global que realizará INISEG los próximos días 26, 27 y 28 de abril en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra (con transmisión también vía streaming) se analizará este tema y todas las amenazas y conflictos en el nuevo orden mundial, de la mano del mejor panel de expertos y profesionales. Más información en la web del Congreso #CIS_INISEG22 | https://www.iniseg.es/congreso2022/
Según el Dr. Bassam Tibi, catedrático de Islamología de la Universidad de Göttingen, en Alemania, la amenaza del fundamentalismo islámico a través de su errada interpretación de la Guerra Santa (“neo yihad”), constituye el nuevo totalitarismo del siglo XXI y el más grande desafío para el sistema occidental de libertad y democracia. Este totalitarismo tiene un carácter dual, tanto religioso como político, que esgrimen un orden divino totalitario en donde, Alá ha de reinar no solo en el mundo del Islam, sino dentro del marco de un panarabismo o una pax islámica, en todo el globo, promoviendo un orden mundial islámico.
El Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), que agrupa a extremistas islámicos para derrocar a los regímenes occidentalistas y no musulmanes desde los países de origen musulmán, es una de las organizaciones más iracundas e impulsivas, que ejerce una violencia indiscriminada e inmoral y cuenta actualmente con una gran capacidad de crear estrategias de carácter global. Todas estas organizaciones terroristas internacionales disponen hoy en día de tecnología, armas nucleares y de destrucción masiva.
Hacia el establecimiento de un califato mundial
América Latina no se escapa de la ambición expansionista de la tierra del Islam en su afán de islamización del mundo. El accionar de Hizbola se ha expandido en el escenario latinoamericano y se desarrolla a través del eje regional Cuba-Venezuela, extendiéndose a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), países caribeños y otros países de la región. La amenaza iraní desde la Revolución Islámica de 1979 es visible en México, Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, Ecuador, Perú y las pequeñas naciones caribeñas, Trinidad y Tobago, San Vicente, las Granadinas, Dominica, Santa Lucia, Antigua-Barbuda y Surinam.
Brasil cuenta actualmente con 2.000.000 de musulmanes y 110 mezquitas, en Argentina tenemos actualmente más de un 1.000.000 de musulmanes, en Venezuela tenemos más de 700,000 musulmanes, en Ecuador cada año 8.000 ecuatorianos se convierten al islam. En el Perú se estima la presencia de 5.000 musulmanes.
El pasado y destino común de África y América Latina en la visión islámica
Según la visión de Murat Yilmaz, catedrático islamista de la Universidad de Qom en Irán, el destino de los habitantes de África y América Latina es el mismo, ya que los geólogos afirman, que América Latina era una parte de África, pero se separó debido a movimientos teutónicos, ambos continentes han sido víctimas de una colonización agresiva, los esclavos africanos fueron llevados de sus casas con cadenas, y la ocupación de América Latina se inicia en el siglo XVI con la matanza del último Rey Inca por colonizadores españoles y portugueses. Más tarde, el Reino Unido y Estados Unidos se hicieron cargo de la herencia de los colonizadores. Ellos sostienen que hoy se levanta allí la iglesia católica como un signo de la sangrienta ocupación.
La Revolución Islámica de 1979
En la Revolución Islámica de 1979, Irán decide debilitar a los gobiernos opuestos a sus intereses globales y proyectar su poder militar, tratando de reemplazar su debilidad económica con el armamentismo atómico. Asimismo pretende desestabilizar las negociaciones de paz israelo-palestinas y con Siria, las cuales considera una traición a la causa musulmana y presionar a los Estados Unidos desde todos los flancos, especialmente por América Latina, una región geopolíticamente estratégica para este cometido.
En 1982 se lleva a cabo en Teherán, el Seminario de Gobierno Islámico Ideal, una cumbre religiosogubernamental, con la participación de 380 clérigos de 70 países, acordando exportar la revolución iraní por medio de una penetración cultural, política y religiosa y patrocinar atentados terroristas a través de Hizbola y Hamas. Verbigracia tenemos el atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 en donde perdieron la vida 29 personas, el atentado contra el Centro Judío AMIA en Buenos Aires en 1994, en donde murieron 85 personas, constituyendo la masacre antisemita más grande después del Holocausto, en el 2011 Estados Unidos frena un complot para asesinar al Embajador de Arabia Saudita en Washington.
Representaciones diplomáticas como órganos de fachada de inteligencia, espionaje y reclutamiento
El “Informe Nisman” del fiscal argentino Alberto Nisman, víctima de la violencia terrorista, denunciaba una infiltración iraní en varios países de la región aseverando la existencia de una cantidad desproporcionada de diplomáticos y personal en las embajadas de Irán en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina. Recientemente se han inaugurado Embajadas de Iran en Bolivia, Nicaragua y Ecuador y plantean instalar representaciones diplomáticas próximamente en Panamá y Perú. En la Embajada de Irán en Bolivia existen 145 diplomáticos que prestan servicios en ese país. Actualmente existen 17 centros culturales en América Latina. Estas representaciones diplomáticas e instituciones culturales y de beneficencia, constituyen órganos de fachada de estaciones de inteligencia, dedicadas al espionaje y reclutamiento de adeptos.
Accionar de la diáspora musulmana en la región de la Triple Frontera
El Dr. Hugo Guerra, periodista de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) afirma que el principal accionar de la diáspora musulmana se desarrolla en la región de la Triple Frontera, una zona de libre comercio conformada por Brasil, Paraguay y Argentina, en donde las acciones terroristas están ligadas al narcotráfico, el contrabando, la falsificación de documentos (doble ciudadanía), la cobertura comercial y el lavado de activos.
Esta zona les resulta un lugar ideal, ya que se encuentra dentro del carril transoceánico y les permite el acceso tanto al Océano Pacífico como al Atlántico, beneficioso para su actividad comercial. Las razones por la cual, los árabes habrían escogido la Triple Frontera para asentar su colonia, sería que en Brasil no existe una legislación drástica para casos de terrorismo. De igual forma les resulta fácil, en caso de haber cumplido con el permiso de permanencia en un país, solicitarlos en los otros dos países, lo que les permite formar colonias en esa región.
El extremismo islámico en México, Venezuela, Bolivia, Argentina y Perú
Desde el 2010 está demostrado que existe en México una relación de los cárteles y firmas del narcotráfico con miembros de Hizbola, en Venezuela se han reclutado adeptos en la tribu Wayuu convirtiéndolos al Islam, asimismo se ha establecido que existen lazos del país con extremistas islámicos desde el inicio de la era del chavismo, existió una estrecha relación desde el gobierno de Hugo Chávez con Irán, Caracas que tiene una ideología radical, apoya todo lo que es hostil hacia los Estados Unidos. Nicolás Maduro es antisemita y tiene posturas políticas agresivas contra la comunidad judía. Se ha detectado también que agentes de Hizbola administran numerosos negocios en la isla Margarita, ahí opera una red de narcotráfico iraní.
En Bolivia existen proyectos de cooperación conjunta que superan los 1,000 millones de dólares y trabajan conjuntamente proyectos de energía nuclear. Existe una estrecha cooperación militar y se presume que Bolivia vende uranio a Irán. Existen denuncias sobre una red de narcotráfico iraní. En el caso de Argentina, en los albores de la Revolución Islámica, cuando se produjo la ruptura de relaciones con los EEUU, Irán orientó sus compras principalmente hacia el mercado argentino, lugar que hoy ocupa Brasil.
En Argentina Hizbola opera a través de la Casa Árabe-Argentina y de la Asociación Islámica Argentina de La Plata, ambas financiadas por la embajada iraní en Buenos Aires. Los vínculos con el gobierno de Cristina Kirchner fueron muy intensos y están bajo investigación. De ahí se promueve la propaganda musulmana extremista y anti-israelí.
La red activista iraní opera a través del Ministerio de Inteligencia y Seguridad, misiones diplomáticas, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, la Fuerza de Operaciones Especiales QUDS y organizaciones culturales tales como fundaciones, mezquitas, centros de difusión, centros comunitarios, escuelas islámicas, el Banco de Desarrollo de Irán y la guerrilla comunicacional iraní. Actualmente opera la estación de televisión iraní Al Manar, que está al servicio de la unidad y la resistencia islámica. Se da también un adoctrinamiento vía web a través de Islam Oriente.
Relación con los carteles de la droga mexicanos y la minería ílegal en el Perú
En el Perú no se han registrado acciones sabo-terroristas, sin embargo existen riesgos de seguridad, se percibe una infiltración iraní en los departamentos de Ayacucho, Huancavelica, Apurimac, Cusco y Puno. Existe una comunidad islámica en el departamento de Tacna, en donde existe una de las dos grandes mezquitas en el Perú, la otra está situada en Lima.
Asimismo se percibe una relación con el narcotráfico a través de los carteles mexicanos y la minería informal, que se dedican a la comercialización ilegal del oro. Su accionar se centra en los departamentos de Apurimac y Puno, donde existen grandes reservas de uranio y las fronteras con Bolivia y Chile son porosas. Ellos aprovechan de la debilidad sistemática en las zonas francas de Tacna, Arica e Iquique en Chile y El Alto en Bolivia.
Especial mención merece el Proyecto Macusani situado en la Provincia de Carabaya en Puno, descubierto en 1978 y que cuenta con 53 yacimientos de uranio en un área de 47,820 hectáreas. Informes de los servicios de inteligencia revelan que las células iraníes de Hizbola están vinculados a los Frentes para la Defensa del Medio Ambiente, que conforman los grupos antimineros y el Movimiento Etnocacerismo Peruano, un movimiento nacionalista indígena, basado en una ideología etno-socialista incaica, algunos de sus militantes han sido entrenados en Teherán.
Los islamistas hacen un paralelismo entre religiones y culturas, relacionando el retorno del Mahdi con el mito del Inkarri tradicional y pregonan en las zonas andinas el “Buen Vivir Islámico”.
El periodista nigeriano Daniel Steinvorth, del Neuer Zürcher Zeitung de Suiza, afirma que el terror islámico contempla un plan de 7 fases, que ha de concluir en el año 2050 con el triunfo de los abanderados del Islam. Pongamos las barbas en remojo, la alarma ya está activada.
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VI CONGRESO INTERNACIONAL DESAFÍOS A LA SEGURIDAD GLOBAL
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Rusia es un país demasiado grande y poderoso, excesivamente complejo y paradójico como para pasar desapercibido o se le pueda ignorar. El retorno de Vladimir Putin tras las elecciones presidenciales pasadas del 2012, basado en una especie de permuta del ejercicio del poder con el presidente ruso de entonces Dmitri Medvedev, constituyó una especie de trueque partidario yuxtapuesto a una maniobra gubernamental. Este enroque político evidenció por un lado, el perfil político disciplinado, leal y subordinado del joven presidente saliente y por otro, la persistencia de ese poder omnisciente y omnipotente del “putinismo”, que siempre agazapado a la sombra de Rusia, ha conducido al país en los últimos años, con autoritarismo haciendo gala de una magnitud de poder a la usanza de las prácticas de antaño.
El entonces vicepresidente de los Estados Unidos Joe Biden, arremetió contra el Presidente de Rusia Vladimir Putin, en el reciente Encuentro Anual del Foro Económico Mundial de Davos en Suiza de enero de 2017, acusándolo de utilizar la energía como arma, de dirigir una propaganda y campaña de desinformación, de ejercer violencia contra otros países, intervenir en procesos democráticos en otros países, verbigracia lo ocurrido en las últimas elecciones presidenciales en EEUU, subrayando que a diferencia de Europa y EEUU, que luchan por valores, Putin apuesta por un futuro impregnado por la criminalidad y la corrupción.
EL TERROR ROJO, UNA HISTORIA DE VIOLENCIA
El Dr. Stefan Plaggenborg de la Universidad de Bochum, Alemania sostiene que el Estado ruso perece con la misma Revolución de Octubre de 1917 de Lenin, al instituirse como un Estado totalitario y partidario inspirado en la “dictadura del proletariado”, en donde el proletario era considerado como un titán o héroe. Enemigos de la revolución eran los capitalistas, los sacerdotes y los campesinos opulentos. Vladimir Lenin (1870-1924) reinaba el mundo, no los reyes ni monarcas. La nueva estructura estatal era poco democrática, centralista, burocrática, represiva y violenta.
El Estado durante el estalinismo era medial y autoritario desde su inicio hasta el final, tenía una marcada función militar, se regía por el control de los medios y la propaganda, las medidas coercitivas, la policía secreta (KGB) y la inteligencia roja instaurándose un terror contra campesinos acomodados, empresarios, personas pudientes y contra los propios miembros de las instituciones estatales y partidarias. Inspirados en un problema de nacionalismo se fomenta un odio contra las lenguas foráneas, contra los judíos y contra los intelectuales y académicos. El concepto del enemigo era tanto interno como externo.
Josef Stalin (1878-1953), sostenía que “el nuevo hombre es educable y moldeable, como lo son la naturaleza y la sociedad, que son susceptibles de ser transformadas”. Tanto la generación de Lenin como la de Stalin soñaron con la utopía comunista, basada en una sociedad uniforme, igualitaria y nivelada y concibieron la política como lucha contra la desigualdad en el mundo y simultáneamente como lucha contra los enemigos tan igual que en el nacionalsocialismo. Stalin y los matones de su policía secreta realizaron deportaciones, represión y fusilamientos en los campos de tortura soviética (Gulag) contra los opositores mostrando intolerancia política y una defensa con fusil de sus ideas.
Se formó el Ejército Rojo donde los soldados, antiguos comisarios del ejército zarista, fueron socializados. Durante el estalinismo hubo una larga cuota de aniquilamientos, las masacres étnicas en el Cáucaso, los cerca de 700,000 fusilamientos llevados a cabo en Moscú y Leningrado, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones masivas, y el exterminio de parte de la población polaca. Fue una violencia simbólica y despiadada. Hubo una revancha social a nivel nacional, no olvidaron su resentimiento y se tomaron represalias contra la élite, a quienes acusaban de tener a Rusia como objeto de explotación. Reinó un gran entusiasmo y complacencia de la sociedad por Stalin. En la historia vemos que hubieron atentados contra Hitler, pero ninguno contra Stalin. Stalin encandiló a los jóvenes y a las mujeres. En el autoritarismo stalinista, hubo un pacto social y lealtad entre el régimen y la población.
LA PERESTROIKA DE MICHAEL CORBACHOV
En 1985 Rusia estaba estancada económicamente. El Estado no estuvo en situación de poder hacer efectivo el pago de las rentas, salarios y garantizar las necesidades vitales de la población. Al constatarse el desastre político y económico que hacía insostenible a la URSS, se introducen a partir de 1986 reformas institucionales para sacarla del estancamiento, tales como Uskoréniye (aceleración), Glásnost (liberalización y apertura) y Perestroika (reconstrucción, transformación o reorganización).
Michael Corbachov intentó introducir un proceso de democratización y economía de mercado instituyendo un Estado de derecho con libertad de empresa y mercado y una política de consumo, dejando de lado el terror y amedrentamiento. Lamentablemente los resultados fueron infructuosos.
En 1991 Boris Yelsin disolvió oficialmente la URSS, ello significó la eclosión de los sentimientos nacionalistas. Las asimetrías sociales se acentuaron, la brecha entre ricos y pobres se fue extendiendo. Muchos cayeron en la extrema pobreza, surgieron nuevas élites y oligarcas. El Dr. Hans Henning Schröder de la Universidad de Bremen, Alemania sostiene, que ya en el 2005, la mayoría lamentaba la disolución de la URSS, considerando su extinción como una gran catástrofe geopolítica.
Fracasó la política de Corbachov, no había mercado, había una carencia de orientación de los consumidores, sólo el 20 % de la población pensaba que con el nuevo modelo político y económico se estaba mejor, pero el 80 % pensaba que mejor estaban antes.
En la búsqueda de instaurar una economía de mercado, las autoridades soviéticas privatizaron las empresas acomodándose como accionistas, verbigracia tenemos Gasprom, no hubo partidos políticos, ni grupos políticos, no había opositores a la élite como en el caso de Polonia, se formó una sociedad injusta, la élite se hizo del dinero y las acciones. Nada cambió para los rusos, “pobre es pobre”. Ello generó una nostalgia por el proteccionismo social. El espíritu de la URSS estaba siempre presente.
EL ANCLAJE DE LA SOCIEDAD RUSA EN LA GENERACIÓN P
El Dr. Ulrich M. Schmid. de la Universidad de St. Gallen, Suiza sostiene que la sociedad rusa está anclada en la denominada “Generación P”, vocablo empleado en 1999 por Víctor Petevin, refiriéndose al post comunismo, a la cultura pop y a Putin. Se trata de una sociedad contradictoria aferrada en los elementos comunistas tradicionales y en la modernidad. Se identifica hoy en día generaciones en pugna en Rusia, la generación de la guerra, los adultos que crecieron bajo el comunismo y conservan sus valores tradicionales, es la denominada “guardia vieja” y la llamada Generación P; “la generación post comunista”, la “generación de la cultura pop” y la “generación Putin”.
La generación post comunista concibe la sociedad, la cultura y la política con las ideas tradicionales y elementos innovativos, tienen como ícono al Che Guevara y buscan un nuevo hombre en Rusia, consideran negativos y hasta peyorativos los postulados capitalistas, aspiran a una sociedad sin dinero, cada uno tiene según su necesidad, conciben aún que el trabajo es para el partido y para la patria. Pero a su vez, la sociedad rusa se ve fascinada por los bienes de consumo de la sociedad moderna; es la denominada “generación pop” que sucumbe ante los autos nuevos, los aparatos electrodomésticos, los celulares, la cultura del internet, la cultura popular, la cultura de Hollywood, las películas porno antes prohibidas, las revistas playboy rusas.
En ese sentimiento de añoranza por la vuelta de la URSS en que se encontraba el pueblo ruso, reclamando seguridad social para el futuro y deseando eliminar el temor de como alimentar a sus familias o tener acceso a los sistemas de salud o que los salarios y rentas sean pagados, es cuando surge la figura protectora de Vladimir Putin, un hombre de la KGB que representaba el principio de autoridad, orden y disciplina. Para muchos jóvenes Putin representaba el poder imperial que Rusia tuvo con la URSS. Putin se hace del poder e instaura un Estado vigilante, antidemocrático, autoritario, sin medios de comunicación libres, pero con desarrollo, gracias a las bondades de los precios internacionales de gas y el petróleo, generando confianza en las nuevas generaciones. Se había esfumado el Estado comunista, nada de él quedó, a excepción de la KGB.
Putin con el control absoluto de los medios de comunicación, se presentó como un auténtico salvador de Rusia y pretendió manipular psicosocialmente a la población, especialmente a los jóvenes. El video profesional difundido masivamente, que presentó a Rusia en sombras, inundado de ratas y luego aparece el lobo aullando, que no es otro que el mismo Vladimir Putin, que anuncia su llegada pregonando que sólo no puede ir, que necesita gente para salvar a Rusia, y luego corean los jóvenes, todos con banderas y polos con su rostro, haciéndonos recordar, en un paralelismo histórico, a las coreografías del nacionalsocialismo de Hitler en 1945, para que finalmente las ratas, que representaban a los oligarcas, abandonen Rusia.
Ha sido usual ver todos los días a Putin en las pantallas de televisión con traje de artes marciales, de buzo, pescando, en círculos familiares, montando a caballo o en burro, o paseando en bicicleta, corriendo, siempre rodeado de jóvenes al mismo estilo del fujimorismo en el Perú, pretendiendo construir y modelar una nueva imagen e introducirse sistemáticamente en el inconsciente colectivo de la población. Hoy en día, Putin es un ídolo para las nuevas generaciones, es la llamada “generación Putin” que representa el nacionalismo neoautoritario de Rusia.
REFLEXIÓN FINAL
El putinismo evidenciaría en mi opinión, que el pueblo ruso permanece todavía pasivo y atado aún, a su pasado zarista y soviético, plagado de horrores. Son justamente estos rasgos autoritarios y represivos que caracterizaron el desarrollo soviético e hicieron imposible cristalizar la instauración de una democracia auténtica similar a la de Occidente. No hay coherencia con el nacionalismo ruso, ya que se presentan como progresivos potenciales. Rusia es contradictoria y ambivalente en sus valores, pretende mantener aún los elementos comunistas tradicionales y a la vez incorporar valores del modernismo de Occidente. Centran su poder en la ciencia y la técnica y dejan de lado a los ciudadanos, la democracia y la libertad.
Aún no se ha desterrado al caudillo político ni el perfil del “homo sovieticus” que Alexander Sinowjew en 1976 describió, como el individuo carente de iniciativa propia (todo es colectivo), carente de interés por trabajar, sin responsabilidad y sin capacidad de crítica. Nuevamente se asoma al devenir político de Rusia el fantasma totalitario. A la generación actual le falta una visión de futuro y estructuras funcionales, condición sine qua non para construir una democracia auténtica. Es necesario desterrar las capas sociales parasitarias, la corrupción y el Estado policíaco. Hoy se necesitan ideas, nuevas iniciativas, modernización y hombres libres con buena formación. La tuerca que mantiene sujeta a Rusia al autoritarismo y a la historia de violencia vuelve a girar.
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