El Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global (INISEG) celebra con gran orgullo la destacada participación del profesor Juan José Alarcón Riubanys, uno de los expertos más sobresalientes en el estudio de la geopolítica internacional, la dinámica estratégica en Asia-Pacífico y el terrorismo islamista. Su sólida trayectoria académica, su experiencia como analista internacional y su profundo conocimiento del escenario asiático lo han convertido en una voz altamente autorizada para comprender los desafíos contemporáneos que marcan el equilibrio global.

Su reciente participación en Red Más Noticias (Colombia), donde analizó la tensión geoestratégica entre China, Estados Unidos y Japón en torno al valor estratégico de Taiwán, reafirma su compromiso por aportar una visión rigurosa, clara y fundamentada sobre temas que hoy definen la estabilidad mundial.

Un experto con visión global y formación multidisciplinar

Juan José Alarcón Riubanys ha construido una carrera marcada por la excelencia académica y la investigación profunda. Es Analista y experto en Geopolítica Internacional y Terrorismo Islamista, con un enfoque particular en China, Asia Central y el Sudeste Asiático.

Su preparación incluye:

Esta combinación de competencias lingüísticas, culturales y estratégicas le permite analizar con una precisión excepcional los fenómenos geopolíticos más complejos, particularmente los relacionados con el avance del poder chino y los movimientos islamistas en la región.

Labor docente y aporte académico: un activo fundamental para INISEG

En INISEG, Juan José Alarcón Riubanys se destaca por ofrecer a los estudiantes una visión profunda, documentada y actualizada de los escenarios internacionales más sensibles. Su capacidad para traducir fenómenos geopolíticos altamente complejos a un lenguaje comprensible y aplicado al ámbito de la seguridad convierte sus clases en una experiencia formativa de alto valor.

Antes de unirse a INISEG, ejerció como profesor de traducción e interpretación de chino–español en el Máster oficial de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Pekín (2014-17), una de las instituciones más prestigiosas de Asia. Esta experiencia, sumada a su bagaje académico, lo posiciona como un puente excepcional entre Oriente y Occidente.

Producción científica: más de setenta artículos publicados en medios especializados

Hasta la fecha, Juan José Alarcón ha escrito más de setenta artículos en español e inglés sobre geopolítica internacional, contraterrorismo y la influencia estratégica de China en Asia-Pacífico. Sus publicaciones han aparecido en medios reconocidos como:

Además, es autor de dos capítulos especializados publicados por Thomson-Reuters y Wolters-Kluwer, en colaboración con la Universidad de Nebrija:

  1. “Geoestrategia en los mares de China y en el Asia Central”

  2. “China y sus estrategias frente al extremismo religioso: infraestructuras, iniciativas económicas y presencia militar en el exterior”

Su obra escrita se ha convertido en referencia obligatoria para profesionales, analistas y estudiantes que investigan el papel de China en el equilibrio geopolítico mundial.

Un ponente de talla internacional

La trayectoria de Juan José Alarcón también se ha fortalecido a través de conferencias y ponencias impartidas en ciudades como Barcelona, Madrid y Pekín, en eventos organizados por instituciones como:

Su capacidad para contextualizar los desafíos regionales dentro de una visión global lo convierte en un referente habitual en congresos, seminarios y medios de comunicación.

Participación en Red Más Noticias: una mirada experta a la tensión en Asia-Pacífico

En su más reciente intervención en Red Más Noticias de Colombia, Juan José Alarcón analizó la creciente tensión estratégica entre China, Estados Unidos y Japón, en un contexto marcado por la disputa geopolítica alrededor de Taiwán, considerado uno de los territorios más estratégicos del mundo por razones económicas, tecnológicas y militares.

Alarcón explicó con precisión:

Su participación fue ampliamente destacada por su claridad, profundidad analítica y capacidad para contextualizar el conflicto dentro del sistema internacional contemporáneo.

En INISEG, reconocemos con gran orgullo la labor de Juan José Alarcón Riubanys como docente, investigador y analista internacional. Su trayectoria, su rigor intelectual y su visión estratégica no solo enriquecen la formación de nuestros estudiantes, sino que contribuyen al posicionamiento de INISEG como una institución líder en estudios de seguridad global.

Su voz experta seguirá siendo fundamental para comprender los escenarios que definirán el futuro geopolítico del mundo.

VI CONGRESO INTERNACIONAL DESAFÍOS A LA SEGURIDAD GLOBAL
En el VI Congreso Internacional Desafíos a la Seguridad Global que realizará INISEG los próximos días 26, 27 y 28 de abril en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra (con transmisión también vía streaming) se analizará este tema y todas las amenazas y conflictos en el nuevo orden mundial, de la mano del mejor panel de expertos y profesionales. Más información en la web del Congreso #CIS_INISEG22 | https://www.iniseg.es/congreso2022/ 

TRASTORNOS Y DISLOCACIONES GEOPOLÍTICAS DE RUSIA EN EL SIGLO XXI

El fin de la Guerra Fría marcó el dominio unilateral de los EEUU en el contexto internacional, la hegemonía norteamericana se plasmó por su omnipresencia militar en el escenario mundial. Paralelamente la Rusia de Putin ha pretendido asegurar su influencia en el espacio postsoviético. El dramático ascenso de China como potencia militar, política y económica en Asia y su acercamiento al régimen autoritario de Rusia bajo su agresiva política exterior, hecho que se evidencia por su rearme militar, la anexión de Crimea, su rol en la guerra de Ucrania y la exitosa estabilización del gobierno de Siria en plena guerra civil, ha dado lugar a que Antonio Gutierrez, Secretario General de la ONU declarara ya en el 2018 en la Conferencia de Seguridad de Münich, el nivel de alarma roja para el mundo, en virtud del deterioro de las relaciones entre la OTAN y Rusia por los sucesos bélicos suscitados con Ucrania.

El 2015 se formó la Unión Económica Euroasiática conformada hoy por Rusia, Bielorusia, Kazajstán, Kirguistán y Armenia mientras China trabajaba en un megaproyecto, la “Iniciativa de la Ruta de Seda”, un corredor comercial estratégico de carácter geoeconómico, que abarca diversas regiones de distintos continentes. Putin postula el proyecto de fusionar la nueva Ruta de Seda y la Unión Económica Euroasiática bajo el techo de una Gran Sociedad Euroasiática denominada la “Gran Euroasia” que comprendería a 60 países. China y Rusia anhelan una nueva estructura mundial multipolar, que intente superar la hasta ahora hegemonía de Washington y Occidente.

Hoy en día, apreciamos la competencia de grandes y medianas potencias que compiten, cooperan y pelean entre sí por posiciones de liderazgo, tenemos claros testimonios que nuevas potencias mundiales pretenden quebrar el dominio unilateral de EEUU. Tenemos una tendencia a la renacionalización y reondulación de la política internacional alentada por la colisión de intereses. Se aprecia un desplazamiento de poder y una redistribución del mismo entre los Estados, que hacen presagiar una nueva restructuración del sistema internacional. Testimonio elocuente de ello son los países que conforman el bloque formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS), todos ellos considerados economías emergentes con un gran potencial, para ser economías dominantes a mediados de siglo, en donde destaca el gigante país de China. Pekín y Moscú postulan una era Post-Occidente.

Paradigmas de las relaciones internacionales en la crisis de Ucrania

Esta segunda agresión militar de Rusia en Ucrania, un país democrático y pacífico, iniciada el 23 de febrero último transgrede la Carta de la ONU y las Convenciones de Ginebra, constituye una flagrante y grotesca violación al derecho internacional y derecho internacional humanitario y la más aguda crisis en las relaciones Este-Oeste desde 1989. Esta invasión militar es el corolario de la anexión de Crimea a Rusia en el 2014 y el permanente apoyo de Moscú a los separatistas rusos en la región de Donbass. Ello obedece a la influencia de identidades y discursos de la élite imperial en la política exterior y de seguridad de Rusia. Las razones que se esgrimen se basan en aferradas creencias, ideologías y mitos. La invasión militar rusa obedece a la influencia de discursos imperiales de la élite, a la reconstrucción de identidades sociales, a contextos y estructuras sociales, a la auto-imágen de una Rusia imperial, al etnocentrismo, a la eslavofilia y al euroasiatismo vs. atlantismo, mientras que, la política exterior rusa se rige por el discurso de idealismo (ideas, arquetipos, valores, auto-imágenes, normas, modelos propios), el derecho de gran potencia, el renacimiento de un modus operandi bolchevique y la utopia de la regresión autoritaria.

Enfoque ofensivo de la política exterior y de seguridad de Rusia en el conflicto

Este es un enfoque impregnado de anarquía, de una política de gran potencia, de una desconfianza abismal, de una primacía de supervivencia del régimen y de intereses estratégicos de las relaciones internacionales. Las grandes potencias son egocéntricas y aspiran insaciablemente al poder y la seguridad. La conducta rusa es la culminación de una rivalidad, que se construyó de una creciente resistencia contra el sistema unipolar, de la competencia de integración entre la Unión Europea y Rusia en el espacio postsoviético y del final del control de armas así como de la proyección de poder militar mutuo.

De las interpretaciones ofensivas se deduce que Rusia no es una potencia del statu quo, es expansionista y no se interesa por los beneficios de la cooperación, porque se ha apartado del mundo euro-atlántico, porque desea revisar la pérdida de estatus tras el fin de la Unión Soviética y porque desea afirmar el espacio postsoviético como una esfera de influencia exclusiva.

Por lo tanto, el conflicto con Occidente no es una cuestión de estrategias y medios, sino de preferencias incompatibles. ¿Quién es la potencia dominante en la región euroasiática? En la interpretación ofensiva Rusia persigue intereses de la hegemonía regional, la edificación de la Unión Económica Euroasiática frente a la UE y la OTAN, una alianza sagrada de los regímenes autoritarios contra las denominadas revoluciones de color.

En consecuencia, Putin se aprovecha de la falta de una política exterior y de seguridad firme y potente de la UE, de sus divisiones internas (Brexit), de las divisiones entre la UE y EEUU, la falta de voluntad de la OTAN para asumir compromisos de seguridad más allá de sus propios miembros y de la conmoción de Occidente ante las armas nucleares rusas. En una visión más amplia, la política rusa refleja el ascenso de nuevas potencias, que quieren replantear la hegemonía internacional hacia en un mundo multipolar y reorientación de Rusia hacia alianzas con estados anti-occidentales.

Putin persigue una política imperial que abarque todo el espacio de la ex Unión Soviética que debe ser dominado política, económica y militarmente, su política exterior se inspira en una tradición expansiva zarista y soviética, el pensamiento imperial, ya sea en forma de restauración o como imperio euroasiático, ha pasado de ser un fenómeno marginal en la década de los 90 a convertirse en una característica permanente del discurso político oficial en Rusia. Pero hay que demostrar hasta qué punto las fantasías imperiales determinan la aplicación de la política exterior y de seguridad, y no sólo el discurso sobre ella. Putin en sus discursos públicos cambia con frecuencia entre el rol de un cínico maquiavélico y de un moralista.

Es difícil decidir qué motivos son originales y cuáles son meramente propagandísticos, en las justificaciones de la proyección del poder ruso se mezclan elementos eclécticos: eslavofilia, etno-nacionalimo, estatismo, euroasismo, anti-americanismo y regresión autoritaria. El euroasismo expresa el temor de tener que seguir los patrones europeos y someterse a un orden militar occidental. Desarrolla imágenes de un estado ruso fuerte y su estatus de gran potencia, en algunas variantes es pragmática, en otras es civilizatoria, sin embargo, como discurso de élite, es sobre todo una llamada emocional al reconocimiento del estatus.

La autoimagen de la élite rusa es de una gran potencia y se refleja en la fijación en el estado, las pretensiones supranacionales de la ortodoxia, la borrosa línea divisoria entre el pueblo ruso y el ethos ruso, en el renacimiento de las tradiciones zaristas y soviéticas, en el discurso de lucha cultural contra las influencias de Occidente, en opinión del Dr. Heinemann-Grüder de la Universidad de Bonn, Rusia tiene una visión de retrofuturo en lugar de futuro. Padece de un eclecticismo retrógrado. Rusia está rodeada de enemigos que tratan de castigar su falta de visión de futuro.

Los esfuerzos de Putin por conseguir la autosuficiencia frente a Occidente, por movilizar políticamente a los rusos en el extranjero cercano y por impedir la expansión de la OTAN o la UE no son idénticos a la ambición imperial. Los imperios suelen extender su poder a espacios territoriales sobre los que no gozan de soberanía, y adquieren una posición hegemónica en uno o varios ámbitos, por ejemplo, económico, político o cultural, para beneficiarse de ellos. El lamento nostálgico por la disolución de la Unión Soviética no es sinónimo de lucha por su restablecimiento. No existe una estrategia ofensiva contra la OTAN, el régimen de Putin a diferencia del nacionalsocialismo no es suicida.

Enfoque defensivo de la política exterior y de seguridad de Rusia en el conflicto

Putin reaccionó a una expansión anterior de Occidente, es decir, a la expansión de la OTAN y la no aceptación de los intereses de seguridad y las esferas de influencia rusas y la falta de voluntad de la UE para coordinar su política de asociación con Rusia. La actuación de Rusia desde su perspectiva defensiva en el conflicto con Ucrania se hubiese podido evitar si Occidente no hubiese extendido la OTAN, ésta no hubiese intervenido en las guerras en Kosovo, Iraq y Libia. La OTAN no hubiese asistido a la oposición en Siria y Occidente hubiese atendido los intereses de Rusia. Para Rusia, Occidente es culpable, ya que ellos quisieron cambiar el status quo.

Rusia no buscó la confrontación, sino que reaccionó después de que su voluntad de hacer concesiones y cooperar no fuera recompensada y se interpretara como debilidad. En la lectura defensiva, Rusia sólo podría recuperar la credibilidad mediante una autoafirmación rotunda. El comportamiento escalador de Rusia sería, por tanto, no solo una expresión de crítica al mundo unipolar y a la supuesta sustitución de la ONU por la OTAN y la UE, como viene denunciando el presidente Putin desde hace tiempo, sino una afirmación militar de su propio estatus. Los esfuerzos de Rusia por crear un contrapeso al dominio político, militar y económico de Occidente en el concierto de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), especialmente girando más hacia China, corresponden a esta interpretación.

Putin logró detener la expansión de la OTAN apoyando a los separatistas en Donbass, que concluyeron en los Acuerdos de Minsk del 12 de febrero de 2015 con la desescalación del conflicto. Desde la perspectiva defensiva la actitud de Rusia no es autista, sino está ligada en función a la actitud de Occidente. Rusia tiene la percepción que una integración de Ucrania a la UE constituiría un ataque a sus intereses vitales. Esta posición defensiva plantea que debería haber habido un equilibrio o balance de intereses con Rusia en la zona de influencia del espacio postsoviético.

Radicalización de la política interior de Rusia y su influencia en la política exterior

La tesis de la continuación de la política interior a través de la política exterior se aplica a las democracias sometidas a limitaciones de legitimidad interna y a estados autoritarios. El hecho de que haya menos liderazgo colectivo en Rusia que en la época soviética y que el complejo militar-industrial se haya convertido en un dominio reservado, exigen una explicación interna. El régimen de Putin se encuentra, pues, en un proceso de auto-radicalización progresiva como resultado de las limitaciones de supervivencia creadas por él mismo, por tanto, el régimen de Putin no se ve amenazado por la orientación de Ucrania hacia la UE, sino por la crisis del autoritarismo blando, por un posible desbordamiento de las protestas de Ucrania y Bielorrusia. La agresiva política exterior de Putin es entonces una expresión de integración nacionalista para distraer de las causas del declive del petroestado ruso y del fracaso de la modernización.

El círculo de los que se benefician del patrocinio y el clientelismo se está estrechando, por lo que la presión interna del sistema está creciendo, sin embargo, es precisamente la mezcla de patronazgo y clientelismo, aparatos de seguridad represivos e integración a través de la militarización lo que garantiza la supervivencia de los autócratas, incluso ante las profundas crisis del régimen.

La disociación de Occidente, la propaganda de guerra en los medios de comunicación y el aumento de la autonomía de los grupos nacionalistas han sido forzados por la guerra de Ucrania, a diferencia del conservadurismo moderado del presidente Medvédev, la agitación y la propaganda nacionalistas durante el tercer y cuarto mandato de Putin se han ampliado hasta convertirse en una lucha integral contra los enemigos internos y externos.

La deidificación o divinización del estado y la afirmación de una vía rusa especial, el nacionalismo cultural, la politización de la ortodoxia y el énfasis en una civilización separada, así como la instrumentalización político-mediática de las imágenes amigo-enemigo se refuerzan mutuamente.

El régimen de Putin se encuentra así en una dinámica de radicalización que resulta de los conflictos endémicos y de las estrategias de conflicto elegidas por él mismo y de la que solo puede salir bajo el precio de una pérdida de prestigio y legitimidad. La evidente discrepancia entre la imagen que se tiene Putin de sí mismo y las limitadas capacidades de gobernanza se traduce, en consecuencia, en un comportamiento externo agresivo.

Fobias y complejos de la generación más vieja en Rusia

Los trágicos acontecimientos en la historia de Rusia durante el siglo XX, las dos guerras mundiales, la guerra civil de 1917 al 1921, el terror estalinista y la hambruna masiva han dejado huellas profundas en la estructura demográfica de la población. Se identifican tres olas demográficas, vale decir tres macrogrupos de la población rusa:

Un primer grupo conformado por la generación más vieja, que comprende a los ciudadanos que han nacido entre 1948 y 1964. Estuvieron inmersos en un período caracterizado por el pico de nacimientos de la posguerra. Vivieron bajo la Cortina de Hierro y el monopolio estatal pleno de los medios, lo que les generó una actitud hostil hacia EEUU y Occidente y abogan hoy por el resurgimiento de la confrontación geopolítica con países europeos bajo la percepción de independencia y soberanía de los estados postsoviéticos. Aplauden la retórica de Putín que se dirige siempre a sus conciudadanos como “pueblo soviético”, el 90 % de las personas mayores de 55 años apoyaron la anexión de Crimea y promueven una política exterior agresiva.

Un segundo grupo conformado por la generación media, constituyen un recodo demográfico de fines de los 60 y comienzo de los 70. Abarca un período de 1960 hasta principios de la década del 2000, caracterizado por la apatía y vacío ideológico en la sociedad, por lo general no se recuerdan de la URSS y solo lo saben por las interesantes historias de sus abuelos que los criaron. Son más móviles y manejan varias lenguas y han tomado conocimiento de los hechos a través del internet y las redes sociales. Tienen más experiencia con las culturas foráneas, son más tolerantes con extranjeros y minorías sexuales y renuentes a la retórica anti-occidental agresiva.

Un tercer grupo conformado por la generación más joven, es el más pequeño en términos de números y comprende a los niños nacidos entre 2008 y 2016. En virtud de su juventud no está aún activa políticamente.

Fuerzas motrices de la políticas de seguridad y exterior de Rusia

El Dr. Igor Gretskiy del Departamento de Estudios Postsoviéticos de la Universidad de St. Petersburgo identifica 4 factores esenciales de la actual política exterior de Rusia.

Un primer factor está determinado por la fuerte impresión del largo dominio soviético, que se traduce en un síndrome post imperial, por la falta de voluntad de las élites políticas que prolonga la despedida del pasado soviético y por la antigua mentalidad soviética, que permanece resistente en las generaciones viejas promoviendo una política exterior neo-imperial

Un segundo factor determinado por la elección del camino más sencillo de las élites, para legitimar su poder. El Kremlin utiliza fácilmente los patrones de comportamiento de la generación más antigua formada en la época soviética. El complejo de inferioridad, el síndrome post imperial y la disciplina del voto son puntos de conexión ideal para las élites. La lealtad a las generaciones viejas es utilizado como método de propaganda por el Kremlin.

Un tercer factor es determinado por la fuerte subida de las reservas de divisas y oro por el mejoramiento del mercado energético mundial, que dio oportunidad a las autoridades rusas de saldar sus deudas con los acreedores de Occidente, generar confianza de sus reservas financieras y poder esquivar cualquier consecuencia negativa en las relaciones con Occidente. Ello incrementó el apetito de Moscú para una aventura en política exterior. En virtud del boom económico de los años 2000, la clase media rusa dominante e independiente propugna una alternativa hacia una política exterior neo-imperial.

Un cuarto factor es determinado por la extrema vulnerabilidad de la estrategia de Occidente frente a Rusia. El embajador estadounidense en Rusia John Beyrle afirma, que “una Rusia débil es la peor pesadilla para los EEUU”, el colapso económico de la superpotencia soviética a fines de los 80 generó enormes riesgos para la seguridad global ante todo por la posible pérdida de control central de las armas nucleares por parte de Moscú. Berlin, Paris y Wahshington han hecho todo lo imposible para evitar la desestabilización de Rusia. El Kremlin aprovecha siempre cínicamente de esta preocupación, vendiendo a Occidente el peligro de una gran guerra nuclear. De esta forma Putin ha evitado estos últimos años sanciones occidentales en sectores económicos sensibles.

Asimetrías económicas y petrocracia en Rusia

Los recuerdos de la vieja generación de la extrema pobreza, corrupción, criminalidad y dependencia estatal permanecen latentes en sus vidas. La coyuntura del mercado de materias primas posibilitó a Rusia pagar rápidamente sus deudas. Hubo una mutación de Rusia de un deudor neto a un acreedor neto. Entre 1998 y el 2008 el precio del petróleo brent crudo se multiplicó 13,5 veces, generando un abundante flujo de petrodólares a Rusia. Hubo una superganancia para las arcas rusas.

En la actualidad, un centenar de multimillonarios rusos, del entorno de Putin, poseen más del 35% de los activos del estado. El proclamado camino de Rusia tanto hacia la democracia como a la economía de mercado no resolvieron los problemas principales del caos, desorden e injustica, la clase media no creció y hasta iba descendiendo. Putin prometió que la clase media hasta el 2020 alcanzaría al 52 % de la población. El cumplimiento de este objetivo del gobierno ruso fracasó por completo.

La élite cleptocrática han adquirido villas en Nueva York y Londres, envían a sus hijos a estudiar a la Universidad de Yale y al London School of Economics y pasan sus vacaciones en sus villas de verano en la Cote d’ Azur y Miami (esta es la única diferencia entre hoy y la era de la Guerra Fría). Desde el 2014, Putin declara frecuentemente, que “es mejor entenderse con Rusia, ya que es una potencia atómica muy poderosa” especulando sobre una confrontación con EEUU e iniciar un conflicto atómico. Ello constituye un acto de terrorismo geopolítico. Putin concentra su retórica ante la generación vieja rusa, utilizando viejos clichés de la era soviética tales como el anti-americanismo y la desintegración de Europa. Es improbable que Putin con sus amenazas frecuentes a Occidente pueda llegar hasta el final.

La posición de la OTAN en el conflicto de Ucrania

La posición de la OTAN el 2014, determinó que Rusia había violado el derecho internacional quebrantando el principio de invulnerabilidad de las fronteras en Europa a través de la violencia militar. El concepto estratégico de la OTAN aprobado el 2010 en Lisboa, determina tres tareas fundamentales para la alianza defensiva, primero la defensa colectiva y disuasiva, segundo la gestión de crisis más allá de las fronteras de la OTAN y tercero la seguridad cooperativa mediante la colaboración con los socios.

El teniente general del ejército alemán y de la OTAN Heinrich Brauss sostiene, que después de la Guerra Fría, enemigos anteriores de la OTAN han sido incorporados a la alianza como nuevos miembros a pesar de las diferencias existentes, con la esperanza de poder abordar conjuntamente temas entrelazados de seguridad y de Rusia, sobre una base de confianza, transparencia y previsibilidad. Hoy rige una gestión dinámica de la disponibilidad de la OTAN focalizada en aspectos de formación, ejercicios y operaciones específicas en regiones de crisis.

Hoy existe una nueva orientación de la política de seguridad de la OTAN, a partir del 2014 hubo una cesura (paréntesis) en su desarrollo debido a la dimensión de la organización por nuevos miembros, por el conflicto de Ucrania, por la percepción de amenaza de los estados del Este de la OTAN y del Sur y Sudeste de Europa, por la percepción de amenaza en la región del Sahel del norte de África, por la percepción percepción de amenaza en el Oriente Medio, por el incremento de organizaciones terroristas del Estado Islámico en Siria y norte de Iraq, teniendo por ello que cumplir varios mandatos de la ONU y la UE, por la epidemia del ébola y luego del coronavirus. Hoy se vislumbra una nueva calidad de amenazas en el contexto internacional, tales como, actores estatales agresivos, inestabilidad en el Sur, terrorismo, migración, amenaza militar de Rusia, guerras híbridas y las ciber-operaciones.

En relación a la estrategia de Rusia, no fue fácil para la OTAN adoptar nuevas orientaciones a pesar de una política confrontacional y la creciente capacidad militar de Rusia desde el 2014 que desde luego no alcanzan a los patrones de la Guerra Fría. Rusia no constituye una amenaza ni económica ni militar para la OTAN con el potencial de EEUU y se presume y deduce que no existe la intención de Rusia de atacar a la OTAN. La intención de Moscú es socavar la unidad de la alianza para ralentizar su capacidad de decisión y actuación.

Rusia ha aplicado una estrategia híbrida mezclando medios no convencionales ni militares, medidas militares subrepticias, propaganda y desinformación, movilización, suministro de armas a los grupos rebeldes y ciberataques contra la infraestructura civil y militar dentro del marco de la “estrategia de defensa activa” diseñada por el Jefe del Estado Mayor General de Rusia Walery Gerasimow en su obra “Reflexiones sobre los conflictos militares futuros”, donde establece las maniobras tácticas orientadas a borrar la línea divisoria entre la paz y el conflicto armado para dificultar o incluso imposibilitar la atribución clara de una agresión a un agresor, no sólo en el ciberespacio, y evitar que se cruce el umbral de ser percibido como un ataque militar abierto que podría desencadenar una respuesta militar. Los instrumentos de la OTAN para monitorear las amenazas híbridas y los ciberataques están contemplados en los programas de la alianza, “Readiness Action Plan”, “Response Force”, “ Defence Investment Pledge” y “UE Global Strategy”.

Reflexión final

La guerra de Putin contra Ucrania ha puesto en evidencia un antagonismo militar, político y etno-cultural, en ella rige un discurso hegemónico monocultural que sustituye al multiculturalismo ruso-ucraniano del pasado, pretendiendo anexar poblaciones que hablen el idioma ruso. Rusia sigue siendo poderosa porque es una potencia nuclear y un petroestado, pero sólo tiene aliados que ya no pueden sostenerse sin la ayuda rusa. Claudia Crawford, directora de la Oficina de Diálogo Multilateral de la Fundación Konrad Adenauer en Viena, sostiene, que lo trágico radica en que la clase política rusa no quiere representar un estado nacional sino un imperio, eso la hace un país paria en las relaciones internacionales. Son tres décadas de territorios bajo el control de separatistas bajo el estado del patrón Rusia.

El conflicto militar en Ucrania y sus alrededores el 2014 no terminó con la victoria de la potencia militarmente superior, sino con victorias pírricas. Rusia anexó Crimea y parte del Donbass para invadir recientemente Donesk y Lugansk, perdiendo a Ucrania como aliado. “Regímenes marioneta” o “protectorados” pueden en el mejor de los casos, ser semisoberanos, pero el dominio de Rusia en la región genera más oposición y protesta que aceptación en todo el orbe.

El conflicto pretende distraer la crisis de legitimación del régimen autocrático. La propaganda del régimen de Putin ha sustituido la pérdida de estatus de Rusia tras la disolución de la Unión Soviética y el malestar generalizado por verse superada económicamente por sus ex aliados de Europa del Este y por China así como la vergüenza no reconocida por los crímenes masivos soviéticos, por el orgullo de la grandeza histórica de Rusia y de la Unión Soviética. A mi juicio, Rusia no logrará la paz mientras siga otorgando a sus vecinos un estatus subordinado.

La actitud frente a los regímenes de facto debe estar inspirada en la democracia, el estado de derecho, la protección de las minorías, la renuncia a la violencia y al acceso de las organizaciones internacionales. En función de su cumplimiento, la política de sanciones y bloqueos podría superarse gradualmente. La Unión Europea debe enviar en las zonas de conflicto postsoviéticas misiones de paz que contribuyan a una solución pacífica, ofreciendo asociarse a cada estado, que esté dispuesto a adoptar las normas y principios de la unión, las ofertas de cooperación de estos estados con la UE pueden conducir a una mayor estabilidad y seguridad en la vecindad con Rusia, precisamente porque el margen de maniobra en Rusia es extremadamente limitado, el éxito de las reformas en los estados postsoviéticos puede tener un impacto positivo en esa extensa nación.

La guerra de Rusia contra Ucrania es una llamada de atención al mundo entero y un catalizador para conocer que no solo existen rivalidades estratégicas geopolíticas en las relaciones internacionales, sino una confrontación de sistemas entre regímenes democráticos y autocráticos.

 

Javier Gamero Kinosita | Oficial (r) de la Policia Nacional peruana

 

Fuentes bibliográficas:

  1. «Lehren aus dem Ukrainekonflikt – Krisen vorbeugen, Gewalt verhindern» (2022) por Andreas Heinemann-Grüder, Claudia Crawford y Tim B. Peters. Editorial Barbara Budrich. Opladen-Berlin-Toronto.
  2. «Putins Demokratur – Was sie für den Westen so gefährlich macht» (2018). Editorial Ullstein SRL. Berlin.
  3. «Generation Putin – Das neue Russland verstehen» (2016). Benjamin Bidder. Editorial Deutsche Verlags-Anstalt, Münich

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China busca pistas sobre Taiwán en la crisis ucrania

https://elpais.com/internacional/2022-03-05/china-busca-pistas-sobre-taiwan-en-la-crisis-ucrania.html

“Taiwán no es Ucrania, pero nuestra preocupación es que China sí sea como Rusia”

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https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/la-feroz-guerra-informativa-que-se-libra-a-la-par-de-los-combates-entre-ucrania-y-rusia-nid26032022/

¿Cómo puede acabar la invasión a Ucrania? Estos son los escenarios de la guerra de Putin

https://www.elconfidencial.com/mundo/2022-03-12/escenarios-guerra-rusia-ucrania-putin-final-


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VI CONGRESO INTERNACIONAL DESAFÍOS A LA SEGURIDAD GLOBAL
En el VI Congreso Internacional Desafíos a la Seguridad Global que realizará INISEG los próximos días 26, 27 y 28 de abril en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra (con transmisión también vía streaming) se analizará este tema y todas las amenazas y conflictos en el nuevo orden mundial, de la mano del mejor panel de expertos y profesionales. Más información en la web del Congreso #CIS_INISEG22 | https://www.iniseg.es/congreso2022/ 

TAIWÁN NO ES UCRANIA

El presente artículo de opinión e investigación nada a contracorriente del pensamiento morboso generalizado, a saber, que China indudablemente acabará invadiendo Taiwán por la fuerza de las armas y que, además, lo conseguirá sin ningún tipo de obstáculo venciendo tanto a taiwaneses como a estadounidenses o cualquier otro al que se le ocurra navegar por el estrecho de Formosa cuando se desate el órdago rojo.

A pesar de no ser un tema obviado por los medios de comunicación, la invasión rusa de Ucrania ha devuelto a la actualidad la hipotética futura invasión china de Taiwán. Algunos analistas creen que China está siguiendo muy de cerca el modo en que Estados Unidos actúa ante el desafío planteado por Putin en Ucrania, y que tomará buena nota de la reacción de Washington y de la OTAN ante el oso ruso. Y, a decir verdad, no andan errados. Pero se equivocan al afirmar que la guerra en Ucrania determinará si Pekín decide lanzar o no una invasión anfibia a gran escala contra Taiwán. La razón es que, a pesar de las apariencias, China carece aún de la capacidad militar necesaria para hacerlo en un futuro a corto y medio plazo.

Tras Ucrania, ¿será Taiwán el próximo país en ser invadido? Creemos que no.

OPERACIONES MILITARES DISTINTAS

Cabe recordar que, si bien China puede lanzar una lluvia de misiles y bombas y emplear tácticas de guerra híbrida para debilitar a Taiwán antes de poner pie en la isla, el ejército taiwanés, fuertemente armado, no es el ejército ucraniano y que entre Taiwán y el continente no existe frontera terrestre como entre Rusia y Ucrania sino una franja de mar, el estrecho de Taiwán o Formosa, que sería minado ipso facto por los taiwaneses nada más entrar en guerra. Por tanto, por muy poderosa que China sea, y lo es, si quiere ocupar el territorio insular solo podrá hacerlo si realiza un desembarco anfibio a gran escala, lo cual representa una operación militar totalmente distinta a la que el ejército ruso acomete en suelo ucraniano.

No obstante, el morbo occidental por que se desate un conflicto armado entre las dos orillas del estrecho de Taiwán viene siendo alimentado desde hace años por el Comando del Indo-Pacífico de Estados Unidos, el cual nos advierte de la paulatina creación de las fuerzas necesarias por parte de China para invadir y someter a Taiwán, apuntando a que podría ser tan pronto como 2030. Así, a bote pronto, no parece imposible cumplir con un plazo tan ajustado a tenor de la inquebrantable determinación de China por reunificar Taiwán con el continente y realizar el ansiado sueño de ‘una sola China’. Sin embargo, dicho análisis se basa en una percepción errónea fundamental sobre la capacidad de la Armada china (AEPL) para lanzar un ataque anfibio a gran escala.

Si China lanzara una operación de ese tipo contra Taiwán, cabría formularse las siguientes preguntas: ¿qué necesitaría China en términos de fuerzas de combate y niveles de fuerza? ¿Cuenta con la superioridad numérica y las capacidades militares y logísticas necesarias? De no ser así, ¿cuándo podría tener organizadas esas fuerzas que se contarían por cientos de miles de efectivos y miles de barcos y lanchas de desembarco? Hasta la fecha nadie ha abordado con éxito el estudio de estas cuestiones. Los estudios existentes se han centrado en el cómo, pero no en los requisitos específicos en materia de recursos tanto humanos como materiales necesarios para la invasión.

ANTECEDENTES BÉLICOS DESFAVORABLES

De hecho existen dos precedentes de intentos de invasión fallidos a territorio de la República de China, que no la isla de Taiwán. En 1949, recién terminada la guerra civil en suelo continental entre los comunistas de Mao Zedong y el bando nacionalista del Generalísimo Chiang Kai-shek, el hasta la sazón victorioso Ejército Popular de Liberación (EPL) lanzó el primer asalto anfibio de su historia para tomar el pequeño archipiélago de las islas Quemoy (Kinmen), empezando por la más cercana a la costa, a tan solo 2 km de distancia de Xiamen (Amoy), esta última ya en manos de la RPC.

La Batalla de Quemoy tuvo lugar de los días 25 a 27 de octubre de 1949 y acabó en un completo desastre para las hordas rojas. De los 20.000 efectivos destinados, solo 9000 consiguieron desembarcar. El resultado fue la humillante derrota de tres regimientos del EPL a manos de un contingente nacionalista que, téngase en cuenta, se había retirado a aquella pequeña isla tras sufrir sucesivas derrotas en el continente. El fracaso en la Batalla de Quemoy supuso un duro golpe para la moral del EPL puesto que demostró su incapacidad para llevar a cabo un desembarco anfibio.

El desembarco anfibio fracasado sobre la isla Quemoy/Kinmen.

El segundo desembarco, también fallido, se produjo en la Batalla de la isla Dengbu, en otro archipiélago frente a la ciudad de Ningbo. El conflicto transcurrió del 3 al 5 de noviembre de 1949 y resultó en otra victoria de la República de China. De nuevo, unos 20.000 atacantes sucumbieron ante un número desconocido de defensores nacionalistas, que infligieron una pérdida de 3600 hombres al bando continental, prácticamente la misma cifra que en la batalla de Quemoy (3800). Sin embargo, la República de China se vio forzada a retirarse más tarde cuando el EPL obtuvo la superioridad aérea sobre el archipiélago de Zhoushan (Chusan), quedando la isla Dengbu bajo el control de la República Popular China.

OPERACIÓN CAUSEWAY

Es evidente que por aquel entonces el ejército chino desconocía la existencia del único plan formulado para invadir Taiwán, y si lo conocía no llegó a leerlo. En efecto, el único plan conocido en el mundo que analiza la fuerza militar necesaria para conquistar Taiwán mediante un desembarco fue redactado por el ejército estadounidense hacia el ocaso de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

En 1944, la Operación Causeway fue el plan estadounidense para recuperar Formosa de las garras de 30.000 soldados japoneses que, dicho sea de paso, se encontraban abandonados a su suerte. Con todo, la fuerza de invasión prevista en el plan ascendía a más del doble de los efectivos aliados desembarcados durante el Día D de la Operación Overlord en Normandía —400.000 soldados y marines desplegados mediante 4000 barcos y lanchas de desembarco. No obstante, el plan fue descartado ante la necesidad de concentrar los esfuerzos en la invasión a isla de Luzón.

Para ser justos con el gigante asiático, debemos reconocer que no todo fueron derrotas en su intento por reconquistar Taiwán. En abril de 1950, dentro la campaña por liberar todas las islas del litoral chino aún en manos del Kuomintang, Pekín realizó una operación de desembarco anfibio para ocupar la isla de Hainán, en el sur de China frente al golfo de Tonkín. Aprendida la lección, en aquella ocasión el EPL preparó el asalto a conciencia desde finales de 1949 y lo llevó a cabo con una fuerza de 120.000 atacantes transportada en 2135 juncos, sufriendo solo 4500 bajas mortales frente a la estremecedora cifra de 33.000 muertos del bando nacionalista.

De todas maneras, no debe caerse en la tentación de comparar el exitoso asalto a Hainán, realizado más de 70 años atrás, contra una isla de tamaño inferior, orografía distinta y a muy poca distancia del litoral continental, con la operación requerida para desembarcar en la costa occidental de Taiwán.

DESEMBARCO ESCABROSO Y PACIFICACIÓN COMPLEJA

Volviendo al contexto actual, con una fuerza de defensa potencial de 450.000 soldados taiwaneses, utilizando la proporción clásica de tres atacantes por cada defensor que se enseña en las escuelas de guerra, China necesitaría desplegar, grosso modo, 1,2 millones de efectivos (de una fuerza activa total de más de 2 millones) para invadir Taiwán. Se necesitarían miles de buques y lanchas para desembarcarlos, y hacerlo llevaría semanas incluso si la cifra fuera inferior. Pero lo peor vendría a posteriori. Vencida, hipotéticamente, la resistencia militar taiwanesa, ¿cuántas fuerzas de ocupación serían necesarias para ‘pacificar’ a los taiwaneses? Seguro que en Pekín saben lo que a otros les ha ocurrido en Afganistán e Irak.

Por ahora China posee solo una pequeña fracción de los buques necesarios para ejecutar un desembarco de semejante envergadura y carece de la capacidad para realizarlo en un futuro cercano. Pero la realidad es que tampoco existen planes actuales que sugieran que China tiene la intención de adquirir tal fuerza, si bien es cierto que eso podría cambiar. Tampoco debemos confundir la frenética construcción de portaaviones y buques LHD y la modernización de la AEPL en general como prueba irrefutable de que Pekín está construyendo esa fuerza de combate requerida para la invasión, por la sencilla razón de que los números, a pesar de ser impresionantes, continúan siendo insuficientes.

Con todo, China está realizando avances notables con la puesta en servicio de los buques de asalto anfibio/portahelicópteros Tipo 075 clase Yushen (LHD), de los cuales hasta ahora se han construido tres, uno ya en servicio y los otros dos en diferentes fases de sus pruebas de mar. China prevé construir un total de ocho buques Tipo 075. Ocho unidades, también, son las que China ya ha construido de la clase de buques de asalto anfibio Tipo 071 Yuzhao (LPD). De hecho, a tenor de su clasificación ―buques de asalto anfibio― podemos asegurar que China nunca asaltará Taiwán antes de disponer de una nutrida flota de este tipo de buques.

Ceremonia de entrada en servicio del primer buque LHD de la clase Yushen Tipo 075.

No obstante, teniendo en cuenta que antes de una hipotética invasión la AEPL debe sellar el estrecho de Formosa por el norte y por el sur para impedir que Estados Unidos y los otros miembros del QUAD más comprometidos con la seguridad de Taiwán, como son Japón sobre todo y Australia en menor medida, acudan en ayuda de Taipéi, se hace patente que la mayor parte de estos buques LHD y LPD y sus helicópteros embarcados serían requeridos en operaciones de lucha antisubmarina desde el principio o poco después de iniciarse el asalto a las costas taiwanesas. Otro tanto de lo mismo ocurriría con la flamante flota de portaaviones que Pekín está construyendo. Por tanto, los números siguen sin acompañar los sueños de China.

Asimismo, la orografía de la isla de Taiwán no invita a ningún tipo de asalto anfibio. Los escasos puntos del litoral occidental ideales para un desembarco están cercados por áreas montañosas próximas que se extienden a lo largo de los 400 km de longitud de la isla, con algunas elevaciones que alcanzan los 3000 metros, terreno ideal para que los defensores taiwaneses libren una guerra de guerrillas. Otro detalle sin ‘importancia’: Taiwán carece de la infraestructura necesaria para sostener a más de un millón de invasores y sus necesidades logísticas, muchas de las cuales tendrían que ser suministradas desde el continente.

TAIWÁN Y LA DEFENSA DE ERIZO

Taiwán es un país fuertemente armado. En los últimos años, Taipéi ha suscrito nuevos contratos con Washington para el suministro de equipos y sistemas de armas, entre los que destacan la compra de 66 nuevos F-16 Block 70/72, 4 UAV armados MQ-9B Sea Guardian, 100 lanzaderas de defensa costera para misiles antibuque Harpoon Block II, 11 lanzacohetes múltiples HIMARS para misiles balísticos tácticos ATACMS (con 64 misiles) y 135 misiles aire-superficie SLAM-ER con los que equipar los F-16. Pero la sola compra de ‘sistemas’ no garantiza la disuasión contra China porque el continente aún está más armado que Taiwán. Es por ello que la estrategia basada en la adquisición y el despliegue de sistemas tanto ofensivos como defensivos es insuficiente.

 

Taiwán difícilmente dispondrá de la capacidad de disuadir a China si su disuasión se basa únicamente en el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero contra objetivos costeros o interiores en el continente. Tampoco podrá repeler la operación anfibia contra su suelo tan solo por disponer de unos cuantos submarinos o misiles antibuque más en su inventario. Y por lo que respecta a su fuerza aérea, ídem. Sin embargo, por un coste inferior al de la adquisición de los sistemas convencionales clásicos, Taiwán podría erigir una capacidad de defensa de erizo, cuyo propósito, aludiendo metafóricamente a la manera como se defiende este animal, es contrarrestar la estrategia del enemigo e interrumpir cualquier ataque mediante el despliegue de medidas defensivas de grandes proporciones que causarían un graves daños al agresor y así disuadirlo de un posible ataque.

En el caso de Taiwán, esta estrategia defensiva implicaría la combinación de una gran cantidad de drones y vehículos no tripulados junto a misiles antiaéreos y anticarro como los Stinger y los Javelin, así como minas marinas para impedir o penalizar duramente cualquier desembarco anfibio en primera instancia. También se requeriría el uso de operaciones de guerra cibernética y de influencia anticomando y anticontrol, junto al uso intensivo del engaño y la desorientación para interrumpir y confundir el ataque enemigo.

Taiwán debería concentrar sus limitados recursos en alcanzar el grado óptimo de disuasión, y, si esta fracasara, ser capaz de sobrevivir al primer ataque del EPL permaneciendo en condiciones de contragolpear decisivamente mediante el uso de contramedidas electrónicas, sistemas de comunicación descentralizados, con unas fuerzas bien equipadas y entrenadas con gran movilidad y capacidad de ocultación. Un enfoque defensivo de estas características aprovecharía las posibilidades de protección que ofrece la conformación particular de la isla, y por otro lado, aumentaría las capacidades de defensa asimétrica con el fin de desalentar y repeler el mayor tiempo posible el desembarco chino, resistiendo eficazmente a la espera de una intervención del aliado estadounidense o japonés, de ambos, o de una coalición tipo QUAD o AUKUS. Tal estrategia complicaría enormemente cualquier intento de China para tomar la isla manu militari.

OPERACIÓN DE ALTO RIESGO POLÍTICO EN PEKÍN

A diferencia de sus predecesores, el presidente chino Xi Jinping ha demostrado una mayor determinación en el deseo de reunificación. El informe del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh) en 2017 demostró dicha determinación y entusiasmo, anunciando que el “gran rejuvenecimiento” de la nación china debe lograrse hacia 2049 (centenario de la RPC), y que la reunificación es condición fundamental para ello. No obstante, es poco probable que el continente tenga alguna intención de buscar la reunificación por la fuerza a corto y medio plazo.

La amenaza de tomar Taiwán por la fuerza puede ser rentable políticamente, pero podría pasar factura al líder chino actual o futuro.

La razón principal es que los riesgos políticos internos son muy altos si el uso de la fuerza no tiene éxito. Y, de hecho, no puede tenerlo. Habiéndose preparado para el conflicto contra el continente durante décadas, Taiwán ha fortalecido su capacidad defensiva. La voluntad democrática de Taiwán es más fuerte que la determinación totalitaria de China. Las encuestas muestran que el 80 por ciento de los taiwaneses están dispuestos a defender la isla por la fuerza. La invasión nunca podría tener éxito porque no solo se trata de un desembarco anfibio que, quizá, pudiera ser exitoso, sino que tras esa operación, de por sí harto compleja, vendría la ocupación y la pacificación del pueblo taiwanés. Imposible no empantanarse en un cenagal tan profundo.

En el contexto del XX Congreso del Partido en 2022, Xi Jinping necesita un entorno político interno estable para garantizar la prolongación de su mandato como Secretario General del PCCh. Una política arriesgada hacia una incursión en Taiwán podría poner en riesgo la estabilidad interna, provocar el descontento público y una reacción violenta que podría acabar con su liderazgo y precipitar la caída del partido comunista en China. El politburó decapitaría sin dilación a cualquier líder que pusiera en peligro la existencia misma del partido.

Todavía existen otras opciones para la reunificación. En China hay quienes sugieren que la posibilidad de una reunificación pacífica aún no se ha perdido por completo y que Taiwán puede ser compelido a reunificarse a través del llamado “modelo Beiping”. Este modelo se basa en el acuerdo alcanzado en 1949 entre el EPL y la guarnición del Kuomintang defensora de Beiping —ahora Beijing, la actual capital— para que los nacionalistas depusieran las armas sin oponer resistencia, evitando así el derramamiento de sangre.

Dicho modelo podría ser una opción a sopesar por Taipéi en el caso de que Pekín, consciente de la imposibilidad práctica de obtener el éxito en la invasión y posterior ocupación de la isla, ideara un ataque parcial a territorio soberano taiwanés, escenificando la sola invasión de las islas Quemoy y Matsu, que ahora sí está capacitada para someterlas por la fuerza. Pero podría no ser necesario emplearla si Taiwán aceptara una solución tipo modelo Beiping, que, además, como contrapartida para Taipéi, incluyera la aceptación tácita de Pekín de no invadir la isla de Taiwán.

Los archipiélagos Quemoy (Kinmen) y Matsu, territorio soberano de la República de China.

Tras esa escenificación se podría alcanzar un alto el fuego muy beneficioso para ambas partes, puesto que China habría demostrado ante su pueblo y el resto del mundo que no bromeaba cuando aseguraba que un día invadiría Taiwán, y para la República de China, la cual conservaría su principal territorio y podría seguir existiendo como nación independiente de facto durante quién sabe cuantos decenios más. Si alguien piensa que esta opción no tiene ningún sentido, entonces es que desconoce por completo la idiosincrasia del pueblo chino y la obsesión de sus líderes por conservar el prestigio, la reputación y las apariencias.

Prestigio, reputación y todos los logros acumulados por la República Popular China desde 1979 ―año en que Deng Xiaoping implementó la política de 'Reforma y Apertura' que convirtió a China en la fábrica del mundo al atraer la mayor inversión extranjera directa de la Historia― serían también las víctimas propiciatorias de una agresión militar a gran escala contra Taiwán. El daño para la economía china sería irreparable, no solo por las duras sanciones económicas que se aplicarían contra Pekín ―de nuevo el paralelismo con Ucrania―, sino porque el primer y mayor afectado por el cierre de la navegación por el estrecho de Taiwán sería la propia China y su economía.

Incluso en el supuesto de que Taipéi cruzara el Rubicón, es decir, si se independizara de China (de la República de China, no de la República Popular a la cual no pertenece ni ha pertenecido nunca) para Pekín sería más rentable mantener la calma o escenificar una invasión de teatro tragicómico como la expuesta arriba. Mientras tanto, China seguirá empleando tácticas híbridas, incluyendo su agresiva diplomacia contra Taiwán, y explorará formas de reunificar la isla con la República Popular sin derramar la sangre de sus hermanos al otro lado del estrecho.

AUTOR:

JUAN JOSÉ ALARCÓN RIUBANYS

BREVE RESEÑA DEL AUTOR:

Profesor de másteres y cursos online para INISEG y la Università Telematica Pegaso. Analista independiente en geopolítica internacional, geoestrategia y terrorismo yihadista. Sus líneas de investigación se centran en China, Asia Central y el Sudeste Asiático. Ha publicado casi un centenar de artículos en español y en inglés sobre geopolítica y terrorismo islamista en China y Asia-Pacífico. Es autor de dos capítulos sobre geopolítica internacional y terrorismo: “Geoestrategia en los mares de China y en Asia Central” y “China y sus estrategias frente al extremismo religioso: infraestructuras, iniciativas económicas y presencia militar en el exterior” (Thomson-Reuters y Wolters-Kluber). Ha pronunciado ponencias en Barcelona, Madrid, Pekín, Buenos Aires, Bucarest y Brasilia en el marco de Congresos, Jornadas y Seminarios organizados por la Universidad de Nebrija, la Universidad Camilo José Cela, la Universidad de Lenguas Extranjeras de Pekín o la Sociedad de Estudios Internacionales (SEI), entre otras instituciones.


Enlaces sugeridos:

China busca pistas sobre Taiwán en la crisis ucrania

https://elpais.com/internacional/2022-03-05/china-busca-pistas-sobre-taiwan-en-la-crisis-ucrania.html

"Taiwán no es Ucrania, pero nuestra preocupación es que China sí sea como Rusia"

https://www.elconfidencial.com/mundo/2022-03-25/taiwan-guerra-ucrania-preocupacion-china-rusia_3398118/

Taiwán y Ucrania

https://www.ultimahora.com/taiwan-y-ucrania-n2992214.html

Después de Ucrania, ¿llega el turno de Taiwán?

https://www.laarena.com.ar/opinion/despues-de-ucrania-llega-el-turno-de-taiwan--20223241330

China dice que mezclar las cuestiones de Taiwán y Ucrania es medir con "doble rasero"

https://es.euronews.com/2022/03/07/ucrania-crisis-china-taiwan

Guerra Rusia-Ucrania: Taiwán dice que enfrenta amenazas similares a las de Kiev

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/guerra-rusia-ucrania-taiwan-dice-que-enfrenta-amenazas-similares-a-las-de-kiev-nid02032022/


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La fuerte competencia y las reiteradas controversias entre China y Estados Unidos, están dando pie a muchas especulaciones. Ya hay cada vez más alarmas encendidas, y se ha comenzado a especular que se podría estar gestando una nueva Guerra Fría, esta vez, entre estos dos colosos de la economía mundial.

¿Cómo se llegó a un Golpe de Estado?

La República de Guinea, es un país de África occidental, que cuenta con más de 12 millones de habitantes, y que se independizó de Francia en el año 1958. Posteriormente ha sido dirigida a través de décadas por regímenes autoritarios o dictatoriales, para lamento y deterioro de la vida de sus ciudadanos.

A pesar que cuenta con excelentes recursos mineros, es una nación con mucha pobreza, siendo la agricultura y la extracción de minerales sus principales fuentes de ingreso.

Actualmente se encuentra atravesando una grave crisis política y económica, desde hace muchos meses, la que se ha visto además agravada por la pandemia del Covid-19.

El día domingo 5 de septiembre de 2021, Fuerzas Especiales de élite del Ejército, al mando del teniente coronel Mamady Doumbouya, realizaron un golpe de Estado en la ciudad de Conakry y procedieron a detener al presidente Alpha Condé, en ejercicio desde el año 2010, anunciando la disolución del Gobierno, de la Asamblea Nacional, y también la derogación de la Constitución que había sido recientemente modificada.

En un corto periodo de tiempo, de tan sólo un año, la África subsahariana era testigo de un nuevo golpe de Estado. Primero había sido el doble golpe de Malí en agosto de 2020, y mayo de 2021, y el de Chad en abril de 2021.

El nuevo gobierno militar se autodenominó; “Comité Nacional de Unidad y Desarrollo” (CNRD por sus siglas en francés), y se han comprometido a instalar un gobierno interino, prometiendo “una consulta global para describir las principales líneas de la transición”, pero no han especificado plazos claros.

Las acciones de este comité han generado bastante incertidumbre, tanto a inversores locales como extranjeros, por lo que han asegurado que serán respetadas todas las obligaciones y convenios mineros que han sido asumidos, y que se seguirá promoviendo las inversiones extranjeras en el país.

En declaraciones posteriores el líder golpista Doumbouya, indicó que había ordenado la liberación de los “detenidos políticos de todos los bandos”, y agregó que; “no habrá espíritu de odio ni de venganza, no habrá caza de brujas”. Justificó su accionar debido a “la falta de respeto a los principios democráticos, la politización excesiva de la administración pública, la mala gestión financiera, la pobreza endémica y la corrupción”.

El martes tuiteó que la transición sería liderada por un futuro gobierno de “unidad nacional”.

Se dice que la liberación anunciada, parecía ser más bien un gesto de acercamiento hacia los partidos opositores al expresidente Alpha Condé, lo que consiguieron sin lugar a dudas. El día 7 de septiembre comenzaron a cumplir lo prometido, siendo liberados cerca de 80 presos políticos, que el mandatario derrocado mantenía recluidos bajo cargos como; “atentado contra la seguridad”, “destrucción de bienes públicos” y “fabricación de armas”.

Sin embargo, la mayoría de ellos eran activistas que se habían opuesto a la controvertida reforma constitucional, que le permitió comenzar a ejercer un tercer mandato en diciembre de 2020, y cuya reelección tuvo denuncias de fraude e irregularidades, produciéndose protestas que generaron una oleada de violencia que dejó alrededor de 30 muertos y más de 300 personas detenidas.

El respaldo del principal partido opositor al gobierno anterior

El líder de la Alianza Nacional para la Alternancia Democrática (ANAD), el dirigente Cellou Dalein Diallo, calificó el golpe como un “acto histórico” y un “salto patriótico”.

También expresó que el nuevo gobierno militar (CNRD); “puede contar con el apoyo de la ANAD para construir una democracia pacífica”, pues “los motivos en los que se basa su acción salvadora y su propósito se funden con las aspiraciones de la ANAD de unir a la nación, la reconstrucción del Estado y la lucha contra la corrupción y la impunidad”.

¿Quién es el líder golpista Mamady Doumbouya?

El teniente coronel Mamady Doumbouya, nació en Guinea, en la Región de Kankan, es un oficial de cuerpos militares de élite. Fue entrenado por Israel y sirvió en la Legión Extranjera Francesa.

En el año 2018, se convirtió en jefe de las Fuerzas Especiales del Ejército de Guinea-Conakri, cargo que obtuvo debido a la capacitación realizada en varios países, y a su extensa experiencia internacional de más de quince años en operaciones militares.

Ha participado en acciones en Costa de Marfil, Afganistán, Yibuti y República Centroafricana, así como también ha desarrollado labores de escolta en Israel, Chipre, el Reino Unido y en su propio país, la República de Guinea.

Rechazo internacional al Golpe de Estado

Si bien en la ciudad de Conakry, las personas salieron en grandes cantidades a las calles, celebrando con gran entusiasmo el golpe de Estado, y vitoreando el paso de los militares, las reacciones de la comunidad internacional fueron totalmente opuestas, y tuvieron en general una amplia condena.

El secretario general de la ONU, António Guterres expresó; “Sigo muy de cerca la situación en Guinea. Condeno enérgicamente cualquier toma del Gobierno realizada con la fuerza de las armas y pido la liberación inmediata del presidente”.

Del mismo modo, muchos han criticado y deplorado los hechos ocurridos en Guinea. Francia ha sido uno de ellos, también la Unión Europea, la Unión Africana e incluso Estados Unidos reaccionó advirtiendo que podría “limitar” la capacidad estadounidense de ayuda a Guinea.

Por su parte, el principal bloque económico y político de la región, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), procedió a suspender la adhesión de Guinea a todas las instituciones de la organización, y exigieron la liberación inmediata de Condé y el retorno al orden constitucional.

¿Sólo especulaciones o una nueva Guerra Fría?

La fuerte competencia y las reiteradas controversias entre China y Estados Unidos, están dando pie a muchas especulaciones. Ya hay cada vez más alarmas encendidas, y se ha comenzando a especular que se podría estar  gestando una nueva Guerra Fría, esta vez, entre estos dos colosos de la economía mundial.

No es un secreto que existen ciertas materias primas que pueden dar un dominio estratégico y tecnológico, y es precisamente Guinea, un país rico en recursos naturales que son primordiales para impulsar industrias, y fortalecer la capacidad militar y naval.

Tom Fowdy, es un analista británico especialista en temas de política y relaciones internacionales,  ha sugerido en un artículo de opinión para RT que el reciente golpe de Estado en la República de Guinea, podría eventualmente tener alguna relación con la carrera que mantienen EE.UU. y China por el liderazgo mundial, esta vez relacionado con materias primas.

Fowdy llamó la atención sobre varios puntos, como por ejemplo; que China, condenó el golpe de Estado y exigió la liberación del presidente Alpha Condé, lo cual es una reacción muy inusual, ya que mantiene un principio de no interferencia con los Estados africanos, lo que habla a todas luces que Guinea “tiene una importancia estratégica” para el país oriental, y que podría ser visto como una fuente alternativa de recursos minerales, lo que le permitiría reducir su dependencia de países “hostiles” como Australia.

También mencionó los vínculos que tiene el líder golpista Doumbouya con EE.UU. y otros países occidentales, y que existe una foto que se ha vuelto viral en las redes, en la que aparece Doumbouya reunido con el comando de EE.UU. en África. Esta imagen dice “ha llevado a muchos a suponer que esto pudo haber sido un golpe militar 'respaldado por Occidente', asistido por gente como la CIA”.

“La nueva 'guerra fría', por así decirlo, es una carrera entre China y Occidente por el dominio estratégico de las materias primas”, puntualizó el analista.

En todo caso, Fowdy fue muy claro y categórico en expresar, que es “demasiado pronto para confirmar si hay motivaciones políticas externas detrás del golpe”.

Esperemos que sólo sean especulaciones, pero ya sabemos que la realidad a veces supera la ficción, y generalmente nos damos cuenta cuando ya es demasiado tarde.


Enlaces sugeridos:

Ejército promete un gobierno de "unidad" tras el golpe de Estado en Guinea

https://www.france24.com/es/áfrica/20210906-guinea-ejercito-nuevo-gobierno-unidad-golpe-estado

Un grupo de militares da un golpe de Estado en Guinea-Conakry y detiene al presidente

https://elpais.com/internacional/2021-09-05/un-grupo-de-militares-protagoniza-un-golpe-de-estado-en-guinea-conakry.html

Golpe de Estado en Guinea: militares detienen al presidente Alpha Condé

https://www.france24.com/es/áfrica/20210905-guinea-golpe-estado-militares-conde

Golpe de Estado en Guinea: militares apresaron al presidente y disolvieron las instituciones

https://www.perfil.com/noticias/internacional/golpe-de-estado-guinea-militares-detuvieron-presidente-disolvieron-instituciones.phtml

Golpe de Estado en Guinea: la oposición respaldó a los militares que tomaron el poder

https://www.ambito.com/mundo/golpe-estado/guinea-la-oposicion-respaldo-los-militares-que-tomaron-el-poder-n5271893

El golpe de Estado en Guinea podría tener algo que ver con una carrera entre EE.UU. y China por el dominio de las materias primas

https://actualidad.rt.com/actualidad/403212-analista-golpe-estado-guinea-carrera-china-eeuu-materias-primas


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Hasta hace muy poco, la tarea de conseguir información relevante para la seguridad y tranquilidad de los Estados, estaba encarnado en individuos que, con mucha valentía y amor por su patria, asumían el difícil rol de espías. Sus vidas no tenían necesariamente el glamour al que nos tiene acostumbrados el cine y la televisión. Tampoco es un misterio que su integridad física estaba en constante peligro, y para desarrollar sus complejas misiones, no contaban con la avanzada tecnología que hoy tenemos a nuestro alcance.

Métodos modernos de adquirir información

Una grave acusación en contra de China ha realizado la Unión Europea, en conjunto con Estados Unidos, la OTAN y varios países más, de apoyar las actividades de piratas informáticos.

La acusación está relacionada con el ataque sufrido por la aplicación de correos para servidores “Microsoft Exchange” ocurrida en marzo de este año, y que es utilizada a nivel mundial por decenas de miles de organismos públicos, empresas, y en general todo tipo de organizaciones.

Microsoft informó que, desde los primeros días de marzo sus sistemas estaban siendo atacados, y señaló que el grupo denominado Hafnium era el responsable de los ataques, y que además estaban siendo respaldados por el gobierno de China.

Las estimaciones preliminares eran de 30 mil sólo en Estados Unidos, pero rápidamente subieron al doble, y hoy la cifra es un poco incierta, pues de todas partes se han reportado víctimas, y muchos ni siquiera deben saberlo o no quieren admitirlo. Actualmente se estima que se infectaron unos 250.000 sistemas informáticos, pero el dato aún no ha sido corroborado oficialmente.

La autoridad Bancaria Europea también dio a conocer que sus servidores habían sido atacados, y que datos personales pudieran estar comprometidos por culpa de este hackeo.

Las acusaciones

El órgano gubernamental al que apuntan las acusaciones, es el Ministerio de Seguridad Pública de China (MSS), que es su principal agencia policial y de inteligencia. Según una funcionaria de Estados Unidos, (citada por EFE) se le acusa de utilizar externamente piratas informáticos, a fin de perpetrar ataques en todas partes del mundo.

Como era de esperar, China ha negado todas las acusaciones, y su portavoz Zhao Lijian, en representación del Ministerio de Relaciones Exteriores, indicó que; “Estados Unidos se unió a sus aliados y lanzó una acusación injustificada contra China sobre ciberseguridad”.

“Es puramente una difamación y represión por motivos políticos. China nunca aceptará esto”.

El Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común, Josep Borrell, indicó que la campaña de ciberataques ha sido efectuada por China, y que esto ha “resultado en riesgos de seguridad e importantes pérdidas económicas para los organismos públicos y compañías privadas”.

El secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, expresó que; “El ciberataque a Microsoft Exchange Server por parte de grupos respaldados por el Estado chino fue un patrón de comportamiento imprudente pero familiar”.

“El Gobierno chino debe poner fin a este ciberataque sistemático y puede esperar que se le pidan cuentas si no lo hace”.

¿Por qué es tan grave este ciberataque?

Se ha calificado este ataque como “extraordinariamente serio”, pues la infiltración de correos permite el acceso a toda la información privada y confidencial que contienen, así como también las cuentas y datos de los usuarios.

Esto nos indica que no se trata de una crisis de ciberseguridad más, sino de una muy agresiva y de alcance mundial.

Estamos hablando de todo tipo de organizaciones, pequeñas y grandes empresas, laboratorios, firmas de abogados, centros de educación e investigación, contratistas de defensa, bancos, ONG’s, etc.

Debido a que es muy amplio el rango de organismos infiltrados, también podría verse afectada la propiedad intelectual de sus procesos e investigaciones.

Pero no se trata solamente de robo de información, pues si la acusación es correcta y está orquestado por el MSS chino, el ciberataque debía parecer a vista de todo el mundo, como realizado sólo por delincuentes piratas, y por esta razón los ataques persiguieron además fines delictuales, tales como extorsión, pagos por rescates de información, robos vía transferencias de dinero y monedas digitales, venta de información privilegiada, etc.

Todo esto, genera jugosas ganancias a los perpetradores, grandes pérdidas a las víctimas, y mucha, mucha información a digerir.

¿Hackers al Servicio de los Estados?

Reino Unido declaró que es muy probable que, el ataque realizado a los Servidores de Correos de Microsoft, permita el espionaje a una gran escala, sin precedentes.

Estados Unidos ha señalado en reiteradas oportunidades que, tanto China como Rusia, realizan ciberataques y robos de datos.

El principio de Maquiavelo es claro; “El fin justifica los medios”, y si el fin está en directa relación con la protección de los ciudadanos, la tranquilidad y seguridad del país, entonces la tecnología se convierte en una gran aliada para esta batalla, permitiendo acceder con gran facilidad a demasiada información.

Es el tipo de trabajo de los “modernos espías”. Pero no se trata sólo de recopilar información, sino que debe ser procesada por unidades de inteligencia, para filtrar lo que pueda ser de real interés para la seguridad o de importancia política para las autoridades u otros estamentos.

La nostalgia del pasado

Hasta hace muy poco, la tarea de conseguir información relevante para la seguridad y tranquilidad de los Estados, estaba encarnado en individuos que, con mucha valentía y amor por su patria, asumían el difícil rol de espías. Sus vidas no tenían necesariamente el glamour al que nos tiene acostumbrados el cine y la televisión. Tampoco es un misterio que su integridad física estaba en constante peligro, y para desarrollar sus complejas misiones, no contaban con la avanzada tecnología que hoy tenemos a nuestro alcance.

Las nuevas formas de comunicación, así como también las facilidades para compartir información y por qué no decirlo, la cada día mejorada inteligencia artificial, están al alcance de todos, y nos están trayendo consecuencias indeseadas, y lo que conocemos como; “privacidad” tiene ya un declarado y triste futuro, muy oscuro y con una fuerte tendencia a transformarse más pronto que tarde, en sólo un recuerdo más.


Enlaces recomendados:

El inusualmente agresivo ciberataque del que Microsoft acusa a China

https://www.bbc.com/mundo/noticias-56299627

Microsoft acusa a China de un ataque cibernético

https://www.sport.es/es/noticias/tecnologia/microsoft-acusa-china-ataque-cibernetico-11924569

China niega acusación de EU y aliados sobre ciberataque a Microsoft

https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2021/07/20/nos-estan-echando...ina-niega-acusacion-de-eu-y-aliados-sobre-ciberataque-a-microsoft/

EEUU y la UE acusan por primera vez a China de 'hackear' Microsoft para espiar empresas

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2021-07-19/eeuu-hackeo-microsoft-china-outlook-biden_3191359/

EE.UU. culpa a China de ciberataques y abre un nuevo frente en la ofensiva cibernética

https://cnnespanol.cnn.com/2021/07/19/estados-unidos-culpa-china-ciberataques-trax/

EEUU, la UE y la OTAN acusan a China de 'hackear' a Microsoft para espiar empresas

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/07/19/companias/1626703028_537529.html


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El Máster en Ciberseguridad, Análisis e Ingeniería tiene como objetivo principal la formación de expertos en el sector de la seguridad informática desde un punto de vista teórico-práctico. En especial, gracias a una focalización principalmente basada en la ingeniería informática y en las prácticas de ciberseguridad, el máster busca difundir una cultura adecuada sobre el uso de sistemas informáticos en modo correcto y seguro con el fin de mejorar las capacidades personales de contrarrestar las amenazas provenientes del ciberespacio.

 

Conocida es la cercanía de estas figuras, en particular de Elon Musk, con las ideas de progreso y de innovación tecnológica. Nadie se podría adelantar en acusarlos de neoludditas tecnófobos. Por ello, es importante aclarar que su inquietud en ningún caso promueve una postura ideológica y sesgada que sea contraria al desarrollo de la IA. El acento se pone específicamente en la terrorífica posibilidad de que un conflicto bélico sea protagonizado por dispositivos inteligentes, pero que no cuentan con grados de discernimiento basados en normativas morales.

 Carrera armamentista

La Inteligencia Artificial (IA) es tendencia estos días. Y no solo por sus enorme y sorprendentes avances en el campo de la tecnología, sino que también por las polémicas que vuelven a generar sus potenciales aplicaciones. Veamos.

Cuando se habla de la IA, en términos generales, se suele publicitar, como es lógico, sus posibilidades y beneficios más amables para la mayoría de las personas. Así, se suelen mencionar los vehículos autónomos, robots industriales que aliviarán nuestra carga de trabajo o la posibilidad de diagnósticos clínicos más certeros gracias a los algoritmos.

Sin embargo, por razones evidentes, son mucho menos difundidas las facetas que involucran la vigilancia y el control social, la intromisión en la vida privada de los ciudadanos o, más recientemente, sus aplicaciones e implicancias en el campo militar. Por ello, las recientes declaraciones de Heiko Maas, ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, generan tanto ruido como preocupación.

En entrevista para un nuevo documental de Deutsche Welle (DW) titulado "Guerras futuras: cómo prevenirlas", Maas se refirió a una carrera armamentística basada en el desarrollo de la IA, señalando: “Estamos justo en medio de ella. Esa es la realidad con la que tenemos que lidiar”. Y su afirmación no es exagerada. Un vistazo a los anuncios de las principales potencias en esta materia durante los años recientes otorga un rápido respaldo a sus dichos.

En julio de 2017, por ejemplo, China lanzó su “Plan de desarrollo de inteligencia artificial de nueva generación” con el que declaró abiertamente su intención de convertirse en un país líder en este ámbito. El mismo año, Rusia dejaba entrever su posición frente a la IA en las palabras de Vladimir Putin que, con su estilo grandilocuente, advertía “quien se convierta en el líder en esta esfera se convertirá en el gobernante del mundo”.

La respuesta desde occidente llegaría en 2019, cuando el ex presidente de Estados Unidos Donald Trump hizo público el lanzamiento de la denominada American AI Initiative (Iniciativa estadounidense de Inteligencia Artificial). Un ambicioso plan que pretende potenciar esta industria en el país norteamericano que, por lo demás, ya competía abiertamente con China en la denominada guerra comercial.

Y en forma tan concreta como reciente, más allá de los planes de investigación y desarrollo de cada una de estas potencias militares, tal vez, ya hemos sido testigos del primer enfrentamiento bélico real con este tipo de tecnología, solo que pasó algo inadvertido para la opinión pública global que tenía toda su atención en la pandemia del Covid-19. Nos referimos al conflicto de Nagorno-Karabaj protagonizado por Azerbaiyán y Armenia a fines de 2020.

En este conflicto, ambos Estados habrían utilizado aeronaves denominadas genéricamente como “drones kamikaze”. La alusión a los pilotos suicidas de la Segunda Guerra Mundial surge del hecho de que estas naves, o más bien dicho bombas de “merodeo”, tienen la capacidad de buscar a sus objetivos desde el aire y, una vez localizados, se lanzan contra los mismos detonando su carga explosiva. Toda esta operación ocurre con relativa autonomía de parte de la nave-munición a la que solo se le debe predeterminar la zona geográfica en la que efectuará su ataque.

Debates éticos

Las guerras son un hecho histórico recurrente -hay quien diría que son el motor de la historia- y por lo pronto no se vislumbra un desarme global cercano. En ese sentido, es esperable que la IA se incorpore prontamente en diversos ámbitos del campo militar. Como informa el sitio web Techcetera, la IA cuenta con potencial para desarrollar “las plataformas de guerra para estrategia militar, ciberseguridad, logística y transporte de armamento y efectivos de combate, reconocimiento de objetivos, asistencia médica en campos de batalla, entrenamientos y simulaciones de combate, monitoreo de amenazas y procesamiento de datos”. Es decir, el espectro de aplicaciones es sumamente amplio.

Hasta ahí, todo parece prever una lógica extensión o mejora de las capacidades ya instaladas como ha ocurrido con cada innovación tecnológica a lo largo de la historia. Incluso, como podemos apreciar, la incorporación de la IA al ámbito bélico podría suponer, si es que los tomadores de decisiones así lo quisieran, una disminución en las bajas en medio de los enfrentamientos. Sin embargo, nada nos garantiza que las decisiones de los líderes de las potencias armamentistas vayan en esa dirección. Por el contrario, la búsqueda de “supremacía” sugiere una dirección inquietante que es la que hace algunos años vislumbraron figuras de la talla de Stephen Hawking, Elon Musk y Noam Chomsky.

Nos referimos a la adhesión que estas personalidades dieron a la carta titulada “Armas autónomas: carta abierta de investigador en IA y robótica” y que fue expuesta en la Conferencia Internacional Conjunta sobre Inteligencia Artificial celebrada el año 2015 en Buenos Aires, Argentina. En dicho documento, se advertía que:

“Las armas autónomas seleccionan y atacan objetivos sin intervención humana. Pueden incluir, por ejemplo, cuadricópteros armados que pueden buscar y eliminar personas que cumplan con ciertos criterios predefinidos, pero no incluyen misiles de crucero o drones piloteados de forma remota para los que los humanos toman todas las decisiones de orientación”.

Conocida es la cercanía de estas figuras, en particular de Elon Musk, con las ideas de progreso y la innovación tecnológica. Nadie se podría adelantar en acusarlos de neoludditas tecnófobos. Por ello, es importante aclarar que su inquietud en ningún caso promueve una postura ideológica y sesgada que sea contraria al desarrollo de la IA. El acento se pone específicamente en la terrorífica posibilidad de que un conflicto bélico sea protagonizado por dispositivos inteligentes, pero que no cuentan con grados de discernimiento basados en normativas morales. Es decir, es una discusión ética de suma importancia sobre la autodeterminación de la tecnología y sus impredecibles consecuencias sobre las vidas humanas.

La falta de discernimiento de la IA ya ha generado debates respecto a situaciones cotidianas; es el caso de lo que ha ocurrido con los automóviles autónomos y su eventual riesgo de accidentabilidad. En ese sentido, es casi natural que su uso suscite aún mayor preocupación en contextos extremos como el de los conflictos armados. Pero a esta preocupación se suma otra de orden derechamente geopolítico: la facilidad con la que se pueden desarrollar y producir dispositivos de este tipo.

Al contrario que las armas nucleares, el armamento basado en IA puede ser fácilmente adquirido o fabricado con relativo bajo presupuesto. Esto, se entiende, podría poner este tipo de armamento en manos de criminales, organizaciones terroristas o Estados con oscuros intereses. Por todo lo anterior, las carreras armamentísticas basadas en la IA provocan a la imaginación instalándonos, no sin argumentos, en distopías sacadas de películas de ciencia ficción como Blade Runner o Terminator.


 Fuentes utilizadas en este artículo:

https://www.dw.com/es/inteligencia-artificial-la-nueva-estrategia-en-la-carrera-armamentista/a-57806043

https://revistaidees.cat/es/politiques-cientifiques-dia-a-la-xina/

https://www.tynmagazine.com/trump-lanzo-la-carrera-armamentista-con-inteligencia-artificial/

https://techcetera.co/como-inteligencia-artificial-cambia-metodos-de-guerra/

https://es.euronews.com/2015/07/28/la-carrera-armamentista-de-inteligencia-artificial-en-el-punto-de-mira

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2014/07/16/motor/1405522008_722432.html

https://futureoflife.org/open-letter-autonomous-weapons


Acerca del Autor de este Artículo

ANDRÉS FONSECA LÓPEZ

Licenciado en Filosofía, Máster en Psicología, Posgrado en Trabajo Social, Diplomado en Políticas Sociales, Pobreza y Territorio, Diplomado en Derechos Humanos de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad.


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