Cada vez más las guerras se libran en campos de batalla en medio de zonas pobladas, en algunos casos, densamente pobladas. Por lo tanto, cada vez más, las guerras afectan a los civiles, que se convierten, cada vez en mayor número, en sus víctimas.

Los conflictos en Oriente Próximo, como el actual, son un caso paradigmático a este respecto. Precisamente, para la protección de los no combatientes en medio de la vorágine de la guerra está el Derecho Internacional Humanitario (DIH), el conjunto de normas que rigen los conflictos armados, tanto entre Estados como entre un Estado y uno o varios grupos armados o entre grupos armados entre sí.
El grado de violencia en Oriente Próximo desde el pasado 7 de octubre de 2023 es tal que ha desembocado en un uso generalizado de determinados calificativos con mayor o menor desconocimiento, como ocurre en ocasiones con los conceptos jurídicos. Algunos ejemplos son: genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra, cuyas definiciones se recogen, entre otros, en el glosario de términos del Comité Internacional de la Cruz Roja.
En el caso del actual conflicto en Oriente Próximo, de todos los principios que rigen el DIH, se pueden destacar: los principios de proporcionalidad (la ventaja militar de un determinado ataque debe exceder el riesgo potencial de daño a civiles), distinción (entre población y bienes civiles y combatientes y objetivos) y necesidad militar (que supone optar por el mal menor para no causar al adversario mayor violencia que la exigida por el desarrollo de las hostilidades).
De este modo, como recoge la doctrina al respecto, constituyen flagrantes violaciones del DIH, las vejaciones, torturas, violaciones, secuestros y masacres indiscriminadas de civiles. También lo es el asesinar a los civiles que un bando pueda tener en su poder, así como el lanzamiento de proyectiles, cohetes y misiles contra poblaciones en las que no hay ningún objetivo militar claro.
Como en toda contienda, el Derecho Internacional Humanitario reconoce el derecho a la legítima defensa y a la protección de los ciudadanos a los bandos en conflicto. Sin embargo, les pone límites.
El bloqueo de un territorio, la privación de agua y de alimentos a la población y el desplazamiento de miles de personas sin garantías de seguridad, apenas tiempo de reacción o de que puedan regresar a sus casas puede considerarse un castigo colectivo y un desplazamiento forzoso y, por tanto, suponen la violación de las normas recogidas en el Derecho Internacional Humanitario.
Más compleja es la cuestión de los ataques contra objetivos civiles (escuelas, hospitales y edificios de viviendas). Todos son de especial protección bajo el DIH, pero esa protección se pierde cuando son utilizados para esconder o desarrollar actividades militares y la otra parte lo descubre. Sin embargo, aún así, debe probarse que había una ventaja militar incuestionable y debe haber preaviso (con tiempo suficiente para evacuar) y el ataque debe ser proporcional.
Para terminar, conviene resaltar la dificultad de aplicación del conjunto de reglas que supone el Derecho Internacional Humanitario, precisamente, por el contexto de conflicto bélico en el que se desarrolla. De ahí que lo frecuente sea que la investigación, el estudio y el análisis de los hechos se suela llevar a cabo por las instituciones encargadas de ello, como por ejemplo, la Corte Penal Internacional, una vez se disipe la niebla de la guerra, se pueda ver con más claridad y se conozcan más datos.
El sábado 7 de octubre, el grupo islamista palestino Hamás lanzó un ataque terrorista ante Israel dejando más de 1.200 muertos.
Este conflicto histórico esta fundamentado por la ocupación de un territorio. Son dos poblaciones, los israelís (población judía) y los palestinos (musulmanes sunís) que luchan por lo que ahora se conoce como el territorio de Israel. Ambos reclaman su derecho a ocupar esa tierra.
Palestina desde 1917 ha perdido el 92% de su territorio contando actualmente con la Franja de Gaza en primera instancia, con tan solo 41 km de largo y 10 km de ancho, habitado por 2.3 millones de palestinos, que ha sufrido un bloqueo territorial por parte de Egipto e Israel desde el 2007 y se considera una prisión al aire libre; por otro lado, Cisjordania es territorio palestino ocupado por Israel desde 1967, junto con Gaza forman el estado palestino.
A pesar de pertenecer a una misma nación, estas dos partes son gobernadas por grupos distintos. Cisjordania por la Autoridad Nacional de Palestina y Gaza por el grupo Hamás, que desde el año 2007 gobierna esta franja y que, a diferencia del lado este, es un bando mucho más conflictivo y menos negociador con el gobierno de Israel.
La tranquilidad en la zona israelí-palestina ha sido intermitente. Ahora, una nueva guerra ha estallado en Gaza, la región palestina que colinda con el Mar Mediterráneo. Los enfrentamientos entre ambas milicias han tenido consecuencias catastróficas en la población de ambos territorios, pues son los civiles quienes han sido tomados como rehenes, son violentados y en varias ocasiones son los extranjeros los que han tenido que sufrir estos ataques.
Este sábado 7 de octubre, Hamás, el grupo islamista palestino, llevó a cabo el mayor ataque terrorista jamás antes visto hacia Israel, lanzando más de 5.000 misiles que han impactado las ciudades más importantes del territorio, Jerusalén y Tel Aviv. Días anteriores al ataque, miles de milicianos palestinos se infiltraron en territorio israelí debido a un fallo de inteligencia en una de sus fronteras más custodiadas; estos aún se encuentran patrullando las calles y sembrando el pánico en la zona, tomando rehenes como objetivos militares y disparando a civiles.

Hamás denominó el ataque como «Tormenta de al-Aqsa» y su idea principal es defender la mezquita de al-Aqsa, en Jerusalén. El Movimiento de Resistencia Islámica declaró que inmediatamente después del ataque, no se le permite la entrada a la mezquita. dos y asesinados, entre ellos, extranjeros que estaban de visita o viven en la región.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró que este grupo pagará un precio muy alto por estás acciones terroristas. Por esto, Israel no tardó en responder y bombardeó la franja de Gaza, dejando más de 200 palestinos muertos y cerca de 1.700 heridos, además de cortar el suministro eléctrico en la zona. En la mañana del pasado lunes, el ejército israelí ha informado de que sus tropas han recuperado el control de los sectores del sur del país cercanos a la franja de Gaza. No obstante, reconocieron que todavía hay enfrentamientos aislados. Durante la noche, el ejército ha bombardeado cientos de objetivos en la Franja, matando a 560 personas, entre ellas, más de 100 niños, además de dejar 2.900 heridos. Por la parte israelí, son más de 700 muertos, 2.300 heridos y al menos 130 personas tomadas como rehenes, según un comunicado del ejército.
El actual desarrollo del conflicto entre israelíes y palestinos plantea desafíos críticos desde una perspectiva de geoestrategia internacional. La comunidad internacional se encuentra bajo presión para abordar la escalada de violencia y buscar soluciones diplomáticas que eviten una crisis aún mayor en esta región crucial.
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