El Ministerio del Interior del Ecuador y el Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global (INISEG-Ecuador) firmaron un Convenio de Cooperación Interinstitucional que marca un nuevo hito en la capacitación y desarrollo profesional de los funcionarios del Ministerio y de la Policía Nacional.

Este acuerdo busca promover la excelencia académica, la investigación científica y la formación continua en temas clave para la seguridad ciudadana, la defensa y la protección de los derechos humanos.

Fortalecimiento de la profesionalización policial

El convenio fue suscrito por el Ministro del Interior, John Reimberg Oviedo, y el General (SP) Miguel Ramiro Mantilla Andrade, Director de INISEG-Ecuador.
INISEG cuenta con más de 25 años de experiencia en enseñanza e investigación superior en seguridad y defensa, con sede en España y presencia en varios países de América Latina.

Esta alianza se enmarca en el compromiso del Gobierno de fortalecer la profesionalización de las fuerzas del orden mediante la educación de calidad y la cooperación internacional.

Objetivos principales del acuerdo

Entre los objetivos del convenio destacan:

Oferta educativa y beneficios para los funcionarios

Gracias a este acuerdo, los servidores del Ministerio del Interior y de la Policía Nacional podrán acceder a una amplia oferta educativa de nivel superior, que incluye:

Las formaciones se impartirán en modalidad online y semipresencial, garantizando accesibilidad, flexibilidad y calidad académica.

Compromiso con la calidad y el desarrollo institucional

El acuerdo garantiza la calidad académica de los programas, la emisión de certificaciones oficiales y el acompañamiento en la inscripción de títulos ante la SENESCYT.
También se implementarán mecanismos conjuntos de seguimiento y evaluación para asegurar que los programas respondan a las necesidades del sector de seguridad pública.

Un paso hacia una fuerza policial más preparada

Con la firma de este convenio, el Ministerio del Interior reafirma su compromiso con la profesionalización y el bienestar de sus servidores.
Esta cooperación con INISEG-Ecuador impulsa una formación moderna y especializada que se traduce en un servicio más eficiente, ético y humano hacia la ciudadanía.

La alianza representa un paso firme hacia la construcción de una fuerza policial más preparada, capaz de enfrentar los desafíos contemporáneos de la seguridad con conocimiento, innovación y responsabilidad social.

El profesor Juan José Alarcón Riubanys, reconocido analista en Geopolítica Internacional y Terrorismo Islamista y docente de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global), participó en el programa nacional “La Noche de Arjona”, emitido por la Cadena COPE y dirigido por el periodista Adolfo Arjona, Premio Nacional de Radio.

Su intervención formó parte de un monográfico especial titulado “Los edificios desde los que se controla el mundo”, en el que se abordaron algunos de los centros neurálgicos del poder político y estratégico global. En este contexto, el profesor Alarcón fue invitado para hablar sobre el Zhongnanhai, la sede del Gobierno chino y epicentro del poder político de la República Popular China.

Un experto con una sólida trayectoria internacional

Juan José Alarcón Riubanys es uno de los especialistas más reconocidos en el estudio de la geopolítica del Asia-Pacífico, el terrorismo islamista y las estrategias de seguridad de China.
Licenciado en Traducción e Interpretación y Máster en Interpretación de Conferencias por la Universidad Autónoma de Barcelona, completó su formación con posgrados en Lengua y Cultura chinas en las Universidades de Lenguas Extranjeras de Tianjin y de Pekín, donde cursó estudios de chino mandarín entre los años 2008-09 y 2014-17.

Entre 2014 y 2017, ejerció como profesor de Traducción e Interpretación chino-español en la Escuela de Posgrado de Traductores e Intérpretes (GSTI) de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Pekín, lo que le permitió conocer de primera mano la evolución política, social y cultural del gigante asiático.

Además, es miembro del US Center for Homeland Defense and Security desde 2015, donde ha realizado diversos cursos de Inteligencia, Geopolítica y Contraterrorismo, consolidando un perfil académico y profesional de alto nivel.

El Zhongnanhai: del jardín imperial al corazón político de China

Durante su participación en La Noche de Arjona, Alarcón analizó en profundidad el enigmático Zhongnanhai, un complejo gubernamental situado en el centro de Pekín, junto al histórico Palacio Imperial.
Explicó cómo este recinto, que originalmente fue un jardín imperial durante la dinastía Ming, se transformó, tras la fundación de la República Popular China en 1949, en el núcleo de operaciones del Partido Comunista Chino, donde se encuentran tanto la Oficina Central del Comité Central como la sede del Consejo de Estado.

En la entrevista, el profesor ofreció detalles sobre cómo se estructura la vida política dentro del Zhongnanhai, y habló de su simbolismo como símbolo del poder invisible del Estado chino.
Asimismo, abordó los rumores y teorías que circulan sobre las infraestructuras subterráneas del complejo, donde se dice que existen túneles, salones de crisis y pasadizos secretos conectados con otros puntos estratégicos de Pekín.

Alarcón también destacó la estricta seguridad que protege el recinto, el hermetismo informativo que lo rodea y la importancia que tiene este espacio en la toma de decisiones estratégicas que definen el rumbo político, económico y militar del país.

Una intervención que acerca la geopolítica al gran público

La participación de Juan José Alarcón permitió acercar temas complejos de geoestrategia y política internacional al gran público, con un lenguaje accesible y una mirada experta.
Su presencia en los medios evidencia el creciente interés de la sociedad por comprender las estructuras de poder global y las dinámicas que influyen en la seguridad internacional.

Alarcón ha publicado más de setenta artículos en español e inglés sobre geopolítica y terrorismo en China y Asia-Pacífico, en medios de referencia como Secindef, Lookout News, Atalayar y Roostergnn.
Además, es autor de dos capítulos sobre Geoestrategia y Terrorismo —“Geoestrategia en los mares de China y en el Asia Central” y “China y sus estrategias frente al extremismo religioso”— publicados por Thomson-Reuters y Wolters-Kluwer en colaboración con la Universidad de Nebrija.

INISEG y la difusión del conocimiento especializado

Desde INISEG, institución académica líder en el ámbito de la Seguridad, la Defensa y la Inteligencia, se celebró la participación del profesor Alarcón como un ejemplo del compromiso del centro con la divulgación del conocimiento especializado y la colaboración con los medios de comunicación para promover el análisis crítico sobre los temas más relevantes de la actualidad internacional.

La intervención tuvo lugar el 10 de noviembre a las 14:00 horas, y fue una oportunidad excepcional para comprender el funcionamiento interno del poder en China y reflexionar sobre cómo la arquitectura y la geopolítica se entrelazan en la configuración del orden mundial.

El Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global (INISEG) celebra con gran orgullo la reciente participación del Dr. Tomás Gil Márquez, prestigioso docente de la institución y reconocido experto en Derecho y Seguridad Pública, en el programa nacional de madrugada “La Noche de Adolfo Arjona”, transmitido por CADENA COPE, una de las emisoras más influyentes y de mayor audiencia en España.

El espacio radiofónico, dirigido por Adolfo Arjona, periodista galardonado con el Premio Nacional de Radio, se ha consolidado como un referente en la divulgación de temas de actualidad, geopolítica y análisis social. En esta ocasión, la entrevista con el Dr. Gil captó la atención de miles de oyentes en todo el país, interesados en descubrir cómo se protegen los grandes mandatarios del mundo frente a las amenazas constantes que rodean sus vidas.

El misterio de los cuatro círculos de seguridad de Putin

Durante la conversación, el Dr. Gil explicó el sofisticado sistema de seguridad que rodea al presidente ruso, Vladimir Putin, conocido como el “misterio de los cuatro círculos”. Se trata de un dispositivo concéntrico que combina guardaespaldas cercanos, agentes de paisano infiltrados entre el público, estrictos controles de accesos y francotiradores apostados en azoteas.

El experto de INISEG destacó cómo desde la invasión de Ucrania en 2022 estas medidas se han intensificado, convirtiendo al Kremlin en una fortaleza hermética. Además, abordó otros detalles que muestran la obsesión del mandatario ruso por preservar su vida: desde el rechazo a usar teléfonos inteligentes hasta el control extremo de los alimentos que consume, siempre verificados por catadores para evitar envenenamientos.

Orgullo institucional

Para INISEG, la presencia del Dr. Tomás Gil en un medio de alcance nacional como CADENA COPE es motivo de gran satisfacción y reconocimiento. Su participación no solo pone de relieve la calidad del claustro docente de la institución, sino también su compromiso en aportar análisis rigurosos y profesionales sobre cuestiones de seguridad global.

“Que un experto de la talla del Dr. Gil comparta sus conocimientos en un programa de la relevancia de La Noche de Adolfo Arjona es una muestra de la excelencia académica de nuestro profesorado y del impacto internacional de INISEG en el campo de la seguridad”, destacó la institución.

VI CONGRESO INTERNACIONAL DESAFÍOS A LA SEGURIDAD GLOBAL
En el VI Congreso Internacional Desafíos a la Seguridad Global que realizará INISEG los próximos días 26, 27 y 28 de abril en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra (con transmisión también vía streaming) se analizará este tema y todas las amenazas y conflictos en el nuevo orden mundial, de la mano del mejor panel de expertos y profesionales. Más información en la web del Congreso #CIS_INISEG22 | https://www.iniseg.es/congreso2022/ 

TRASTORNOS Y DISLOCACIONES GEOPOLÍTICAS DE RUSIA EN EL SIGLO XXI

El fin de la Guerra Fría marcó el dominio unilateral de los EEUU en el contexto internacional, la hegemonía norteamericana se plasmó por su omnipresencia militar en el escenario mundial. Paralelamente la Rusia de Putin ha pretendido asegurar su influencia en el espacio postsoviético. El dramático ascenso de China como potencia militar, política y económica en Asia y su acercamiento al régimen autoritario de Rusia bajo su agresiva política exterior, hecho que se evidencia por su rearme militar, la anexión de Crimea, su rol en la guerra de Ucrania y la exitosa estabilización del gobierno de Siria en plena guerra civil, ha dado lugar a que Antonio Gutierrez, Secretario General de la ONU declarara ya en el 2018 en la Conferencia de Seguridad de Münich, el nivel de alarma roja para el mundo, en virtud del deterioro de las relaciones entre la OTAN y Rusia por los sucesos bélicos suscitados con Ucrania.

El 2015 se formó la Unión Económica Euroasiática conformada hoy por Rusia, Bielorusia, Kazajstán, Kirguistán y Armenia mientras China trabajaba en un megaproyecto, la “Iniciativa de la Ruta de Seda”, un corredor comercial estratégico de carácter geoeconómico, que abarca diversas regiones de distintos continentes. Putin postula el proyecto de fusionar la nueva Ruta de Seda y la Unión Económica Euroasiática bajo el techo de una Gran Sociedad Euroasiática denominada la “Gran Euroasia” que comprendería a 60 países. China y Rusia anhelan una nueva estructura mundial multipolar, que intente superar la hasta ahora hegemonía de Washington y Occidente.

Hoy en día, apreciamos la competencia de grandes y medianas potencias que compiten, cooperan y pelean entre sí por posiciones de liderazgo, tenemos claros testimonios que nuevas potencias mundiales pretenden quebrar el dominio unilateral de EEUU. Tenemos una tendencia a la renacionalización y reondulación de la política internacional alentada por la colisión de intereses. Se aprecia un desplazamiento de poder y una redistribución del mismo entre los Estados, que hacen presagiar una nueva restructuración del sistema internacional. Testimonio elocuente de ello son los países que conforman el bloque formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS), todos ellos considerados economías emergentes con un gran potencial, para ser economías dominantes a mediados de siglo, en donde destaca el gigante país de China. Pekín y Moscú postulan una era Post-Occidente.

Paradigmas de las relaciones internacionales en la crisis de Ucrania

Esta segunda agresión militar de Rusia en Ucrania, un país democrático y pacífico, iniciada el 23 de febrero último transgrede la Carta de la ONU y las Convenciones de Ginebra, constituye una flagrante y grotesca violación al derecho internacional y derecho internacional humanitario y la más aguda crisis en las relaciones Este-Oeste desde 1989. Esta invasión militar es el corolario de la anexión de Crimea a Rusia en el 2014 y el permanente apoyo de Moscú a los separatistas rusos en la región de Donbass. Ello obedece a la influencia de identidades y discursos de la élite imperial en la política exterior y de seguridad de Rusia. Las razones que se esgrimen se basan en aferradas creencias, ideologías y mitos. La invasión militar rusa obedece a la influencia de discursos imperiales de la élite, a la reconstrucción de identidades sociales, a contextos y estructuras sociales, a la auto-imágen de una Rusia imperial, al etnocentrismo, a la eslavofilia y al euroasiatismo vs. atlantismo, mientras que, la política exterior rusa se rige por el discurso de idealismo (ideas, arquetipos, valores, auto-imágenes, normas, modelos propios), el derecho de gran potencia, el renacimiento de un modus operandi bolchevique y la utopia de la regresión autoritaria.

Enfoque ofensivo de la política exterior y de seguridad de Rusia en el conflicto

Este es un enfoque impregnado de anarquía, de una política de gran potencia, de una desconfianza abismal, de una primacía de supervivencia del régimen y de intereses estratégicos de las relaciones internacionales. Las grandes potencias son egocéntricas y aspiran insaciablemente al poder y la seguridad. La conducta rusa es la culminación de una rivalidad, que se construyó de una creciente resistencia contra el sistema unipolar, de la competencia de integración entre la Unión Europea y Rusia en el espacio postsoviético y del final del control de armas así como de la proyección de poder militar mutuo.

De las interpretaciones ofensivas se deduce que Rusia no es una potencia del statu quo, es expansionista y no se interesa por los beneficios de la cooperación, porque se ha apartado del mundo euro-atlántico, porque desea revisar la pérdida de estatus tras el fin de la Unión Soviética y porque desea afirmar el espacio postsoviético como una esfera de influencia exclusiva.

Por lo tanto, el conflicto con Occidente no es una cuestión de estrategias y medios, sino de preferencias incompatibles. ¿Quién es la potencia dominante en la región euroasiática? En la interpretación ofensiva Rusia persigue intereses de la hegemonía regional, la edificación de la Unión Económica Euroasiática frente a la UE y la OTAN, una alianza sagrada de los regímenes autoritarios contra las denominadas revoluciones de color.

En consecuencia, Putin se aprovecha de la falta de una política exterior y de seguridad firme y potente de la UE, de sus divisiones internas (Brexit), de las divisiones entre la UE y EEUU, la falta de voluntad de la OTAN para asumir compromisos de seguridad más allá de sus propios miembros y de la conmoción de Occidente ante las armas nucleares rusas. En una visión más amplia, la política rusa refleja el ascenso de nuevas potencias, que quieren replantear la hegemonía internacional hacia en un mundo multipolar y reorientación de Rusia hacia alianzas con estados anti-occidentales.

Putin persigue una política imperial que abarque todo el espacio de la ex Unión Soviética que debe ser dominado política, económica y militarmente, su política exterior se inspira en una tradición expansiva zarista y soviética, el pensamiento imperial, ya sea en forma de restauración o como imperio euroasiático, ha pasado de ser un fenómeno marginal en la década de los 90 a convertirse en una característica permanente del discurso político oficial en Rusia. Pero hay que demostrar hasta qué punto las fantasías imperiales determinan la aplicación de la política exterior y de seguridad, y no sólo el discurso sobre ella. Putin en sus discursos públicos cambia con frecuencia entre el rol de un cínico maquiavélico y de un moralista.

Es difícil decidir qué motivos son originales y cuáles son meramente propagandísticos, en las justificaciones de la proyección del poder ruso se mezclan elementos eclécticos: eslavofilia, etno-nacionalimo, estatismo, euroasismo, anti-americanismo y regresión autoritaria. El euroasismo expresa el temor de tener que seguir los patrones europeos y someterse a un orden militar occidental. Desarrolla imágenes de un estado ruso fuerte y su estatus de gran potencia, en algunas variantes es pragmática, en otras es civilizatoria, sin embargo, como discurso de élite, es sobre todo una llamada emocional al reconocimiento del estatus.

La autoimagen de la élite rusa es de una gran potencia y se refleja en la fijación en el estado, las pretensiones supranacionales de la ortodoxia, la borrosa línea divisoria entre el pueblo ruso y el ethos ruso, en el renacimiento de las tradiciones zaristas y soviéticas, en el discurso de lucha cultural contra las influencias de Occidente, en opinión del Dr. Heinemann-Grüder de la Universidad de Bonn, Rusia tiene una visión de retrofuturo en lugar de futuro. Padece de un eclecticismo retrógrado. Rusia está rodeada de enemigos que tratan de castigar su falta de visión de futuro.

Los esfuerzos de Putin por conseguir la autosuficiencia frente a Occidente, por movilizar políticamente a los rusos en el extranjero cercano y por impedir la expansión de la OTAN o la UE no son idénticos a la ambición imperial. Los imperios suelen extender su poder a espacios territoriales sobre los que no gozan de soberanía, y adquieren una posición hegemónica en uno o varios ámbitos, por ejemplo, económico, político o cultural, para beneficiarse de ellos. El lamento nostálgico por la disolución de la Unión Soviética no es sinónimo de lucha por su restablecimiento. No existe una estrategia ofensiva contra la OTAN, el régimen de Putin a diferencia del nacionalsocialismo no es suicida.

Enfoque defensivo de la política exterior y de seguridad de Rusia en el conflicto

Putin reaccionó a una expansión anterior de Occidente, es decir, a la expansión de la OTAN y la no aceptación de los intereses de seguridad y las esferas de influencia rusas y la falta de voluntad de la UE para coordinar su política de asociación con Rusia. La actuación de Rusia desde su perspectiva defensiva en el conflicto con Ucrania se hubiese podido evitar si Occidente no hubiese extendido la OTAN, ésta no hubiese intervenido en las guerras en Kosovo, Iraq y Libia. La OTAN no hubiese asistido a la oposición en Siria y Occidente hubiese atendido los intereses de Rusia. Para Rusia, Occidente es culpable, ya que ellos quisieron cambiar el status quo.

Rusia no buscó la confrontación, sino que reaccionó después de que su voluntad de hacer concesiones y cooperar no fuera recompensada y se interpretara como debilidad. En la lectura defensiva, Rusia sólo podría recuperar la credibilidad mediante una autoafirmación rotunda. El comportamiento escalador de Rusia sería, por tanto, no solo una expresión de crítica al mundo unipolar y a la supuesta sustitución de la ONU por la OTAN y la UE, como viene denunciando el presidente Putin desde hace tiempo, sino una afirmación militar de su propio estatus. Los esfuerzos de Rusia por crear un contrapeso al dominio político, militar y económico de Occidente en el concierto de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), especialmente girando más hacia China, corresponden a esta interpretación.

Putin logró detener la expansión de la OTAN apoyando a los separatistas en Donbass, que concluyeron en los Acuerdos de Minsk del 12 de febrero de 2015 con la desescalación del conflicto. Desde la perspectiva defensiva la actitud de Rusia no es autista, sino está ligada en función a la actitud de Occidente. Rusia tiene la percepción que una integración de Ucrania a la UE constituiría un ataque a sus intereses vitales. Esta posición defensiva plantea que debería haber habido un equilibrio o balance de intereses con Rusia en la zona de influencia del espacio postsoviético.

Radicalización de la política interior de Rusia y su influencia en la política exterior

La tesis de la continuación de la política interior a través de la política exterior se aplica a las democracias sometidas a limitaciones de legitimidad interna y a estados autoritarios. El hecho de que haya menos liderazgo colectivo en Rusia que en la época soviética y que el complejo militar-industrial se haya convertido en un dominio reservado, exigen una explicación interna. El régimen de Putin se encuentra, pues, en un proceso de auto-radicalización progresiva como resultado de las limitaciones de supervivencia creadas por él mismo, por tanto, el régimen de Putin no se ve amenazado por la orientación de Ucrania hacia la UE, sino por la crisis del autoritarismo blando, por un posible desbordamiento de las protestas de Ucrania y Bielorrusia. La agresiva política exterior de Putin es entonces una expresión de integración nacionalista para distraer de las causas del declive del petroestado ruso y del fracaso de la modernización.

El círculo de los que se benefician del patrocinio y el clientelismo se está estrechando, por lo que la presión interna del sistema está creciendo, sin embargo, es precisamente la mezcla de patronazgo y clientelismo, aparatos de seguridad represivos e integración a través de la militarización lo que garantiza la supervivencia de los autócratas, incluso ante las profundas crisis del régimen.

La disociación de Occidente, la propaganda de guerra en los medios de comunicación y el aumento de la autonomía de los grupos nacionalistas han sido forzados por la guerra de Ucrania, a diferencia del conservadurismo moderado del presidente Medvédev, la agitación y la propaganda nacionalistas durante el tercer y cuarto mandato de Putin se han ampliado hasta convertirse en una lucha integral contra los enemigos internos y externos.

La deidificación o divinización del estado y la afirmación de una vía rusa especial, el nacionalismo cultural, la politización de la ortodoxia y el énfasis en una civilización separada, así como la instrumentalización político-mediática de las imágenes amigo-enemigo se refuerzan mutuamente.

El régimen de Putin se encuentra así en una dinámica de radicalización que resulta de los conflictos endémicos y de las estrategias de conflicto elegidas por él mismo y de la que solo puede salir bajo el precio de una pérdida de prestigio y legitimidad. La evidente discrepancia entre la imagen que se tiene Putin de sí mismo y las limitadas capacidades de gobernanza se traduce, en consecuencia, en un comportamiento externo agresivo.

Fobias y complejos de la generación más vieja en Rusia

Los trágicos acontecimientos en la historia de Rusia durante el siglo XX, las dos guerras mundiales, la guerra civil de 1917 al 1921, el terror estalinista y la hambruna masiva han dejado huellas profundas en la estructura demográfica de la población. Se identifican tres olas demográficas, vale decir tres macrogrupos de la población rusa:

Un primer grupo conformado por la generación más vieja, que comprende a los ciudadanos que han nacido entre 1948 y 1964. Estuvieron inmersos en un período caracterizado por el pico de nacimientos de la posguerra. Vivieron bajo la Cortina de Hierro y el monopolio estatal pleno de los medios, lo que les generó una actitud hostil hacia EEUU y Occidente y abogan hoy por el resurgimiento de la confrontación geopolítica con países europeos bajo la percepción de independencia y soberanía de los estados postsoviéticos. Aplauden la retórica de Putín que se dirige siempre a sus conciudadanos como “pueblo soviético”, el 90 % de las personas mayores de 55 años apoyaron la anexión de Crimea y promueven una política exterior agresiva.

Un segundo grupo conformado por la generación media, constituyen un recodo demográfico de fines de los 60 y comienzo de los 70. Abarca un período de 1960 hasta principios de la década del 2000, caracterizado por la apatía y vacío ideológico en la sociedad, por lo general no se recuerdan de la URSS y solo lo saben por las interesantes historias de sus abuelos que los criaron. Son más móviles y manejan varias lenguas y han tomado conocimiento de los hechos a través del internet y las redes sociales. Tienen más experiencia con las culturas foráneas, son más tolerantes con extranjeros y minorías sexuales y renuentes a la retórica anti-occidental agresiva.

Un tercer grupo conformado por la generación más joven, es el más pequeño en términos de números y comprende a los niños nacidos entre 2008 y 2016. En virtud de su juventud no está aún activa políticamente.

Fuerzas motrices de la políticas de seguridad y exterior de Rusia

El Dr. Igor Gretskiy del Departamento de Estudios Postsoviéticos de la Universidad de St. Petersburgo identifica 4 factores esenciales de la actual política exterior de Rusia.

Un primer factor está determinado por la fuerte impresión del largo dominio soviético, que se traduce en un síndrome post imperial, por la falta de voluntad de las élites políticas que prolonga la despedida del pasado soviético y por la antigua mentalidad soviética, que permanece resistente en las generaciones viejas promoviendo una política exterior neo-imperial

Un segundo factor determinado por la elección del camino más sencillo de las élites, para legitimar su poder. El Kremlin utiliza fácilmente los patrones de comportamiento de la generación más antigua formada en la época soviética. El complejo de inferioridad, el síndrome post imperial y la disciplina del voto son puntos de conexión ideal para las élites. La lealtad a las generaciones viejas es utilizado como método de propaganda por el Kremlin.

Un tercer factor es determinado por la fuerte subida de las reservas de divisas y oro por el mejoramiento del mercado energético mundial, que dio oportunidad a las autoridades rusas de saldar sus deudas con los acreedores de Occidente, generar confianza de sus reservas financieras y poder esquivar cualquier consecuencia negativa en las relaciones con Occidente. Ello incrementó el apetito de Moscú para una aventura en política exterior. En virtud del boom económico de los años 2000, la clase media rusa dominante e independiente propugna una alternativa hacia una política exterior neo-imperial.

Un cuarto factor es determinado por la extrema vulnerabilidad de la estrategia de Occidente frente a Rusia. El embajador estadounidense en Rusia John Beyrle afirma, que “una Rusia débil es la peor pesadilla para los EEUU”, el colapso económico de la superpotencia soviética a fines de los 80 generó enormes riesgos para la seguridad global ante todo por la posible pérdida de control central de las armas nucleares por parte de Moscú. Berlin, Paris y Wahshington han hecho todo lo imposible para evitar la desestabilización de Rusia. El Kremlin aprovecha siempre cínicamente de esta preocupación, vendiendo a Occidente el peligro de una gran guerra nuclear. De esta forma Putin ha evitado estos últimos años sanciones occidentales en sectores económicos sensibles.

Asimetrías económicas y petrocracia en Rusia

Los recuerdos de la vieja generación de la extrema pobreza, corrupción, criminalidad y dependencia estatal permanecen latentes en sus vidas. La coyuntura del mercado de materias primas posibilitó a Rusia pagar rápidamente sus deudas. Hubo una mutación de Rusia de un deudor neto a un acreedor neto. Entre 1998 y el 2008 el precio del petróleo brent crudo se multiplicó 13,5 veces, generando un abundante flujo de petrodólares a Rusia. Hubo una superganancia para las arcas rusas.

En la actualidad, un centenar de multimillonarios rusos, del entorno de Putin, poseen más del 35% de los activos del estado. El proclamado camino de Rusia tanto hacia la democracia como a la economía de mercado no resolvieron los problemas principales del caos, desorden e injustica, la clase media no creció y hasta iba descendiendo. Putin prometió que la clase media hasta el 2020 alcanzaría al 52 % de la población. El cumplimiento de este objetivo del gobierno ruso fracasó por completo.

La élite cleptocrática han adquirido villas en Nueva York y Londres, envían a sus hijos a estudiar a la Universidad de Yale y al London School of Economics y pasan sus vacaciones en sus villas de verano en la Cote d’ Azur y Miami (esta es la única diferencia entre hoy y la era de la Guerra Fría). Desde el 2014, Putin declara frecuentemente, que “es mejor entenderse con Rusia, ya que es una potencia atómica muy poderosa” especulando sobre una confrontación con EEUU e iniciar un conflicto atómico. Ello constituye un acto de terrorismo geopolítico. Putin concentra su retórica ante la generación vieja rusa, utilizando viejos clichés de la era soviética tales como el anti-americanismo y la desintegración de Europa. Es improbable que Putin con sus amenazas frecuentes a Occidente pueda llegar hasta el final.

La posición de la OTAN en el conflicto de Ucrania

La posición de la OTAN el 2014, determinó que Rusia había violado el derecho internacional quebrantando el principio de invulnerabilidad de las fronteras en Europa a través de la violencia militar. El concepto estratégico de la OTAN aprobado el 2010 en Lisboa, determina tres tareas fundamentales para la alianza defensiva, primero la defensa colectiva y disuasiva, segundo la gestión de crisis más allá de las fronteras de la OTAN y tercero la seguridad cooperativa mediante la colaboración con los socios.

El teniente general del ejército alemán y de la OTAN Heinrich Brauss sostiene, que después de la Guerra Fría, enemigos anteriores de la OTAN han sido incorporados a la alianza como nuevos miembros a pesar de las diferencias existentes, con la esperanza de poder abordar conjuntamente temas entrelazados de seguridad y de Rusia, sobre una base de confianza, transparencia y previsibilidad. Hoy rige una gestión dinámica de la disponibilidad de la OTAN focalizada en aspectos de formación, ejercicios y operaciones específicas en regiones de crisis.

Hoy existe una nueva orientación de la política de seguridad de la OTAN, a partir del 2014 hubo una cesura (paréntesis) en su desarrollo debido a la dimensión de la organización por nuevos miembros, por el conflicto de Ucrania, por la percepción de amenaza de los estados del Este de la OTAN y del Sur y Sudeste de Europa, por la percepción de amenaza en la región del Sahel del norte de África, por la percepción percepción de amenaza en el Oriente Medio, por el incremento de organizaciones terroristas del Estado Islámico en Siria y norte de Iraq, teniendo por ello que cumplir varios mandatos de la ONU y la UE, por la epidemia del ébola y luego del coronavirus. Hoy se vislumbra una nueva calidad de amenazas en el contexto internacional, tales como, actores estatales agresivos, inestabilidad en el Sur, terrorismo, migración, amenaza militar de Rusia, guerras híbridas y las ciber-operaciones.

En relación a la estrategia de Rusia, no fue fácil para la OTAN adoptar nuevas orientaciones a pesar de una política confrontacional y la creciente capacidad militar de Rusia desde el 2014 que desde luego no alcanzan a los patrones de la Guerra Fría. Rusia no constituye una amenaza ni económica ni militar para la OTAN con el potencial de EEUU y se presume y deduce que no existe la intención de Rusia de atacar a la OTAN. La intención de Moscú es socavar la unidad de la alianza para ralentizar su capacidad de decisión y actuación.

Rusia ha aplicado una estrategia híbrida mezclando medios no convencionales ni militares, medidas militares subrepticias, propaganda y desinformación, movilización, suministro de armas a los grupos rebeldes y ciberataques contra la infraestructura civil y militar dentro del marco de la “estrategia de defensa activa” diseñada por el Jefe del Estado Mayor General de Rusia Walery Gerasimow en su obra “Reflexiones sobre los conflictos militares futuros”, donde establece las maniobras tácticas orientadas a borrar la línea divisoria entre la paz y el conflicto armado para dificultar o incluso imposibilitar la atribución clara de una agresión a un agresor, no sólo en el ciberespacio, y evitar que se cruce el umbral de ser percibido como un ataque militar abierto que podría desencadenar una respuesta militar. Los instrumentos de la OTAN para monitorear las amenazas híbridas y los ciberataques están contemplados en los programas de la alianza, “Readiness Action Plan”, “Response Force”, “ Defence Investment Pledge” y “UE Global Strategy”.

Reflexión final

La guerra de Putin contra Ucrania ha puesto en evidencia un antagonismo militar, político y etno-cultural, en ella rige un discurso hegemónico monocultural que sustituye al multiculturalismo ruso-ucraniano del pasado, pretendiendo anexar poblaciones que hablen el idioma ruso. Rusia sigue siendo poderosa porque es una potencia nuclear y un petroestado, pero sólo tiene aliados que ya no pueden sostenerse sin la ayuda rusa. Claudia Crawford, directora de la Oficina de Diálogo Multilateral de la Fundación Konrad Adenauer en Viena, sostiene, que lo trágico radica en que la clase política rusa no quiere representar un estado nacional sino un imperio, eso la hace un país paria en las relaciones internacionales. Son tres décadas de territorios bajo el control de separatistas bajo el estado del patrón Rusia.

El conflicto militar en Ucrania y sus alrededores el 2014 no terminó con la victoria de la potencia militarmente superior, sino con victorias pírricas. Rusia anexó Crimea y parte del Donbass para invadir recientemente Donesk y Lugansk, perdiendo a Ucrania como aliado. “Regímenes marioneta” o “protectorados” pueden en el mejor de los casos, ser semisoberanos, pero el dominio de Rusia en la región genera más oposición y protesta que aceptación en todo el orbe.

El conflicto pretende distraer la crisis de legitimación del régimen autocrático. La propaganda del régimen de Putin ha sustituido la pérdida de estatus de Rusia tras la disolución de la Unión Soviética y el malestar generalizado por verse superada económicamente por sus ex aliados de Europa del Este y por China así como la vergüenza no reconocida por los crímenes masivos soviéticos, por el orgullo de la grandeza histórica de Rusia y de la Unión Soviética. A mi juicio, Rusia no logrará la paz mientras siga otorgando a sus vecinos un estatus subordinado.

La actitud frente a los regímenes de facto debe estar inspirada en la democracia, el estado de derecho, la protección de las minorías, la renuncia a la violencia y al acceso de las organizaciones internacionales. En función de su cumplimiento, la política de sanciones y bloqueos podría superarse gradualmente. La Unión Europea debe enviar en las zonas de conflicto postsoviéticas misiones de paz que contribuyan a una solución pacífica, ofreciendo asociarse a cada estado, que esté dispuesto a adoptar las normas y principios de la unión, las ofertas de cooperación de estos estados con la UE pueden conducir a una mayor estabilidad y seguridad en la vecindad con Rusia, precisamente porque el margen de maniobra en Rusia es extremadamente limitado, el éxito de las reformas en los estados postsoviéticos puede tener un impacto positivo en esa extensa nación.

La guerra de Rusia contra Ucrania es una llamada de atención al mundo entero y un catalizador para conocer que no solo existen rivalidades estratégicas geopolíticas en las relaciones internacionales, sino una confrontación de sistemas entre regímenes democráticos y autocráticos.

 

Javier Gamero Kinosita | Oficial (r) de la Policia Nacional peruana

 

Fuentes bibliográficas:

  1. «Lehren aus dem Ukrainekonflikt – Krisen vorbeugen, Gewalt verhindern» (2022) por Andreas Heinemann-Grüder, Claudia Crawford y Tim B. Peters. Editorial Barbara Budrich. Opladen-Berlin-Toronto.
  2. «Putins Demokratur – Was sie für den Westen so gefährlich macht» (2018). Editorial Ullstein SRL. Berlin.
  3. «Generation Putin – Das neue Russland verstehen» (2016). Benjamin Bidder. Editorial Deutsche Verlags-Anstalt, Münich

Enlaces sugeridos:

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https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/la-feroz-guerra-informativa-que-se-libra-a-la-par-de-los-combates-entre-ucrania-y-rusia-nid26032022/

¿Cómo puede acabar la invasión a Ucrania? Estos son los escenarios de la guerra de Putin

https://www.elconfidencial.com/mundo/2022-03-12/escenarios-guerra-rusia-ucrania-putin-final-


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El Máster en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista es una titulación oficial de la universidad Pegaso de Italia, acogida al plan Boloniay al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

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En los últimos días, desde que Rusia, invadió Ucrania, poniendo a Occidente y a Europa al borde de una guerra. Un conflicto en las fronteras de la Unión Europea, que nos recordaban tiempos pasados, en los que Europa y el mundo se desangraba en plena Segunda Guerra Mundial.  La mayoría de los aliados, están convencidos de que el presidente ruso quiere llegar hasta el final y ocupar toda Ucrania, llegando hasta la frontera polaca. En los próximos días los ataques se van a recrudecer, veremos si la estrategia de Putin será controlar solo la parte sur y este del país, la zona de influencia pro rusa o se decantará por una estrategia en la que lanzara toda la fuerza disponible para tomar todo el país, envolviendo y cercando las grandes ciudades.  En este caso, creo que habrá una guerra larga y sangrienta.

Podemos prever tres posibles escenarios en la guerra de Ucrania:

Escenario 1: El Milagro del Dniéper 

Podemos ver, como los ucranianos ayudados por el suministro de armas aliadas, podrían en algún caso frenar el avance ruso. Putin, estando sometido a un gran aislamiento internacional y a las sanciones occidentales, podría replegarse hasta la zona controlada por las fuerzas rusas. Si la intención de Putin es hacer caer el gobierno e instalar un régimen títere, 45 millones de ucranianos lo rechazaran de una forma u otra. Una vez que hemos ido asumiendo en los últimos días que no habrá una intervención militar directa por parte de la OTAN ni la UE, si pensamos que las sanciones y las armas que se les envíen a Ucrania, sin apoyo de tropas será suficiente, nos hemos equivocado del todo. Hemos dejado abandonados a los ucranianos, les damos las armas y miramos desde el otro lado de la frontera como mueren miles de civiles indefensos, mujeres y niños. Esto me recuerda al Pacto de Múnich, el 30 de septiembre de 1938, antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, dejamos abandonados a los checos a su suerte. Las potencias de antaño, Gran Bretaña (Chamberlain) y Francia (Daladier) pensando que así evitaban una guerra, que tarde o temprano iba a estallar, abandonaron a sus aliados, los checos y le vendieron a su suerte, a los alemanes. Hitler acabaría por anexionarse los Sudestes y más tarde invadir toda Checoslovaquia. Si nuestra idea y estrategia es endurecer el precio de la guerra y obligar a Putin a renunciar a ella, es que no hemos aprendido de la historia. Los rusos no renunciarán a Ucrania y a controlar su espacio de influencia eslavo y pro ruso.

Escenario 2:  La guerra se recrudece hasta la ocupación total del país.

Los analistas y estrategas aliados calculan que Kiev podría caer en los próximos días, aunque la capital todavía resiste. Y hace una semana, le daban 5 o 10 días de margen para seguir aguantando la embestida rusa. Si Kiev cae en manos rusas, empezaría una guerra de guerrillas urbana, un nuevo Stalingrado. En dicha guerra urbana, la resistencia ucraniana se podría beneficiar del armamento occidental, como los mísiles tierra-aire Stinger, los mismos que en manos de los muyahidines afganos en los años ochenta, hicieron la vida imposible al ocupante soviético. La estrategia rusa consistiría en estrangular las grandes ciudades ucranianas para forzar su rendición. En el caso de que no se rindieran, el ejército ruso entrará a sangre y fuego y causará un gran número de víctimas civiles. La pregunta sería ¿Los generales rusos están seguros de querer llevar a cabo una guerra urbana, para controlar las grandes ciudades? ¿Están dispuestos a enfrentarse a una guerra de guerrillas, en la que podrían perder cientos de vehículos blindados y carros de combate en las luchas callejeras por el control de las ciudades? A todo ello, veremos si al final, el ejército ruso determinará en las operaciones militares en curso, si su ambición desmedida, en efecto se encaminará en la ocupación y control de toda Ucrania.

Mapa de los bombardeos y avances de Rusia en territorio ucraniano el 28 de febrero. Fuente: https://www.publico.es/internacional/guerra-rusia-ucrania-kiev-moscu-salvan-via-dialogo-bombardeos-rusos-civiles.html

En este caso, si la estrategia fuera la ocupación de todo el país. El nuevo Estado abarcaría desde el Dombás, en la cuenca del Donets, hasta Crimea, incorporando Mariúpol y convirtiendo el Mar de Azov en un mar interior ruso. En su versión más ambiciosa, conectaría con el Transdniéster, la región separatista moldava, y se anexionaría Odesa, privando a Ucrania de una salida al mar. Lo lógico, según este escenario, sería que Putin se anexionará Nueva Rusia, como hizo con Crimea, pero podría también, mantenerla como república satélite. La idea de Putin sería la de controlar la capital, con un gobierno títere, que se comprometiera a no incorporar a Ucrania ni en la UE ni en la OTAN. Para asegurar ese control, Rusia mantendría tropas acuarteladas en Ucrania, pero evitando que patrullasen para no ser blanco del hostigamiento de una resistencia reconvertida en guerrilla. ¿Estaríamos ante un nuevo Afganistán, para el ejército ruso? Antes de la guerra, se plateaba que, en una posible invasión rusa de Ucrania, podrían morir entre 25.000 y 50.000 civiles, entre 5.000 y 25.000 militares ucranianos y entre 3.000 y 10.000 soldados rusos. En lo que levamos de conflicto, esta cifra ya se ha superado. Según fuentes ucranianas, los soldados rusos habrían sufrido más de 11.000 bajas.

Escenario 3: Rusia avanza más allá de Ucrania y desafía directamente a la OTAN.

Algo bastante probable es que, después de Ucrania, Putin tome el control en Moldavia. Ante esta situación, nos encontraríamos en que, Rusia tendría una frontera político-militar continua, que iría desde el Cabo Norte hasta el Mar Negro. De un lado, estarían las tropas rusas y del otro, las tropas de los países miembros de la OTAN. Con lo que Putin podría pensar, analizando sus reacciones, de “intentar dividir a los occidentales” Los Balcanes podrían ser un campo propicio para la agitación”

Soldado ucraniano en una trinchera del frente de batalla. Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60515547

La primera fase de la ofensiva rusa se ha centrado en varios objetivos militares:

  1. Múltiples oleadas de ataques coordinados con misiles de crucero y ataques de artillería contra la infraestructura militar de Ucrania (incluidos aeródromos, instalaciones de radar, cuartel general de fuerzas especiales, aerotransportadas e inteligencia militar, depósitos de municiones, refinerías e instalaciones militares y navales.
  2. Ciberataques a gran escala y guerra electrónica
  3. Asaltos aéreos simultáneos y redadas de fuerzas especiales en zonas apartadas de Ucrania, incluida la captura del aeródromo de Hostomel, de gran importancia estratégica, en las afueras de Kiev.
  4. Un asalto frontal masivo en Donetsk y Luhansk destinado a involucrar a las fuerzas ucranianas en una lucha ofensiva prolongada
  5. Un bloqueo naval parcial de los puertos ucranianos
  6. La captura de varias ciudades ucranianas

¿Cuál está siendo la estrategia militar de Rusia? ¿Hay una resistencia bien coordinada por parte del ejército de Ucrania?

Aunque estamos viendo que las fuerzas del ejército ruso se están enfrentando a una dura oposición y gran resistencia por parte de las tropas ucranianas, los rusos tienen ventajas cruciales en el campo de batalla, incluida la superioridad aérea y el control de algunas zonas estratégicas. El avance del ejército ruso en un ataque simultáneo en diversos frentes de batalla, está obligando a las fuerzas militares ucranianas a responder de forma más esporádica y centrarse en operaciones más defensivas, principalmente en los principales centros urbanos. La estrategia rusa en Ucrania, la podemos plantear como una ofensiva mecanizada, que es algo muy diferente a lo que se estaba esperando por parte de los observadores militares occidentales. Se preveía primero una oleada de ataques aéreos y luego una incursión terrestre. Seguramente el Estado Mayor del Ejército ruso opto por esta opción, para evitar que a Ucrania le diera tiempo de movilizar sus reservas. El concepto no es muy diferente del que uso Hitler en la Segunda Guerra Mundial, con la invasión de Polonia. La tecnología es diferente, pero sigue siendo una guerra relámpago en la que se utiliza la enorme movilidad de los medios rusos, muy superiores a los ucranianos, para sobrepasar todas las defensas y llegar a los puntos críticos de la nación. El presidente Zelenski no ha movilizado al Ejército ni llamado a filas a los reservistas a tiempo, probablemente por no provocar a Rusia, antes de la invasión. Pero Putin, tenía destinadas en la zona de operaciones en las fronteras con Ucrania, fuerzas y equipo militar suficiente para arrollar al país vecino. El ejército ucraniano, resiste con valentía, pero no parece que sea una resistencia a gran escala ni bien organizada, sino más bien una respuesta de algunas fuerzas aisladas. No hay contraofensivas ni líneas de defensa claras. Ucrania por si sola no puede vencer al ejército ruso, pero si continuar resistiendo e infligir un daño relevante al enemigo, de tal forma que el coste que tenga que pagar Putin en casa, ante posibles manifestaciones o revueltas contra la guerra, le fuercen a negociar. Por desgracia, Ucrania, como en el resto del mundo en pleno siglo XXI y en casi todas las sociedades, vivimos en un entorno de desmilitarización y con sociedades alejadas de una auténtica cultura de seguridad y defensa. A pesar de todas las advertencias, Ucrania esta muy mal preparada. No tiene con que hacer frente a las fuerzas rusas, al menos a corto plazo. Por otro lado, el material bélico del que disponen las fuerzas rusas es moderno, pero este lejos de lo que disponen las fuerzas armadas de los países de la OTAN.

En esa capacidad de resistencia del ejército de Ucrania, podríamos decir que, según fuentes del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, en 2020, el Kremlin gastó 61.700 millones de dólares en presupuesto de defensa. Pero en el caso de Ucrania, las cifras no son las mismas; las inversiones para el presupuesto de defensa del país se calculan en unos 5.900 millones de dólares. Al analizar los datos, la superioridad del ejército ruso es evidente. En primer lugar, el nivel de la fuerza aérea, Rusia tiene 772 aviones de combate, frente a los 69 de Ucrania. Rusia también dispone de 1.543 helicópteros, mientras que Ucrania solo cuenta con 112. Hay entre 850.000 y 900.000 soldados rusos, mientras que Ucrania ha aumentado su capacidad para alcanzar los 200.000 soldados. El ejército ruso también está dotado de 12.420 tanques y más de 30.000 vehículos blindados, frente a los 2.596 tanques y 12.300 vehículos blindados del ejército ucraniano. Las fuerzas rusas desde el año 2008 se han estado modernizando, mientras que las de Ucrania son las que quedan de la época soviética, en otras palabras, de los años 80.

Ucrania y Rusia: comparación de la fuerza militar

Por David de Caixal: Historiador Militar. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG.  Director del Máster de Historia Militar de INISEG / Universidad Pegaso. Director del Grupo de Investigación del CIIA (Centro Internacional de Investigación Avanzada en Seguridad y Defensa de INISEG. Director del Máster de Terrorismo y Geoestrategia Internacional de INISEG / Universidad Pegaso.


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