historia de Afganistán

La trágica historia de Afganistán. Parte III

Para los estadounidenses, la salida soviética ha sido una gran victoria, y han logrado lo que querían, ver humillado a su eterno rival en la Guerra Fría. Pero, con lo que han puesto en marcha, el costo futuro será demasiado alto. En ese momento aún no lo visualizan, pero les lastimará mucho más de lo que pudieran imaginar. Lo sabrán en 2001.

Los años de paz y tranquilidad

La historia del pueblo afgano nos cuenta que al menos hubo dos periodos en los que pudieron experimentar algo de paz y tranquilidad.

Uno de ellos fue alrededor del 500 AC, cuando los territorios que hoy ocupa Afganistán, pasaron a formar parte del imperio de los aqueménidas, con Ciro el Grande. Se dice que este estadista decretó que en sus dominios regiría la más absoluta libertad religiosa, y que cualquier habitante sobre suelo persa podría crear cualquier empresa, y al mismo tiempo prohibió la esclavitud, por lo que ningún hombre podría pertenecer a otro hombre.

El otro periodo fue en la década de 1960, bajo el mandato del rey Mohammed Zahir Shah, quien inició la apertura del país al mundo, después de siglos de aislamiento e incluyó a las mujeres en la vida pública, otorgándoles el derecho al voto.

Kabul era un lugar completamente diferente, no había segregación, era una ciudad moderna con muchos cines, restaurantes y bares, y las personas vestían al estilo occidental.

Llegaban muchos turistas, y también hippies, pues era su época.

Sin embargo, pronto vendrían cambios que oscurecerían esa pequeña edad de oro. Los estudiantes comienzan a dialogar sobre las noticias del momento, tales como revolución y comunismo.

También las noticias sobre la modernidad de Kabul se esparcen sobre el resto del territorio, donde las tradiciones tribales y el islam están muy arraigados, y esto hace reaccionar mal al clero musulmán, quienes forman las primeras organizaciones islámicas con el objetivo de defender lo que consideran su tradición.

Es así como nace a inicios de la década de 1970 el islam político, dando lugar a la división afgana entre la facción derechista representada por los islamistas, y la facción de la izquierda comunista.

En 1973 un golpe militar apoyado por la izquierda derroca a la monarquía, y es proclamada una república, siendo Mohamed Daúd Khan el nuevo presidente, quien es nada menos que el primo del rey depuesto.

La “Revolución de abril” y el ascenso comunista

El 28 de abril de 1978, se produce un golpe de estado por parte de los comunistas, asesinando al presidente y a toda su familia, compuesta por 23 personas.

De este modo, Afganistán se convierte en un país socialista, e intenta imponer las reformas con una brutal violencia represiva, especialmente contra los clérigos musulmanes y religiosos islamistas en general.

Y se vino la noche oscura una vez más, la vuelta al eterno sufrimiento en la vida de los afganos. Aquellos que no estuvieran de acuerdo con los cambios formulados, y en forma independiente de su clase social, fueron arrestados por miles y por supuesto, también hubo muchos detenidos desaparecidos.

La Revolución Islámica y la invasión Soviética

Este nuevo y cruento estado de cosas, produjo un fuerte sentimiento de disidencia contra el régimen comunista, y en el año 1979, los activistas islámicos comienzan a organizar un levantamiento armado, una Yihad o Guerra Santa contra la opresión. Estos combatientes se auto-denominaron; Muyahidines.

El líder muyahidín, Gulbudin Hekmatiar declaró:

Esta revolución es una revolución islámica, y tiene objetivos y reivindicaciones específicas, en concreto, establecer en Afganistán un sistema islámico, puramente islámico, y la libertad y liberación de Afganistán”.

Su sistema de combate es el denominado “Guerra de guerrillas” que tiene la finalidad de abrumar al enemigo.

Entre los guerrilleros, dos líderes destacaron como verdaderos héroes, uno era Gulbudin Hekmatiar, que tenía muchos soldados y el otro era Ahmad Shah Masud.

Las cosas se comienzan a poner difíciles para el gobierno afgano, y esto preocupa seriamente al entonces líder soviético, Leonid Brézhnev, pues Afganistán es su vecino inmediato, y también es socialista, por lo que una victoria de los muyahidines islamistas, podría dar el perfecto ejemplo a los más de 50 millones de musulmanes que se contabilizaban en ese momento en la Unión Soviética, e incitarlos a levantarse y realizar una Yihad en sus territorios. Es así como Brézhnev decide restablecer el orden en Afganistán y envía tropas soviéticas. Esto también le servirá para afianzar estratégicamente posiciones en la guerra fría que mantiene con Estados Unidos.

En diciembre de 1979, el aeropuerto de Kabul tuvo (como nunca) un excesivo tráfico de aviones, en los que llegaban las tropas soviéticas, especialmente en vísperas de navidad. También por la frontera ingresaba el contingente pesado, la maquinaria de guerra.

Los gestos iniciales del gobierno

Era el momento de mostrarse ante la opinión pública y mundial, (y por supuesto ante los afganos) como benefactores, que buscaban ayudar al pueblo.

Es así, como en un gesto de buena voluntad, el gobierno y los soviéticos, procedieron a la liberación de todos los presos políticos que eran mantenidos en cárceles.

Se cuenta que en un solo día liberaron cerca de diez mil presos.

Esto produjo una intensa alegría en todas las personas, ya que la gran mayoría tenía algún conocido, amigo o pariente preso.

La prisión de Kabul es atiborrada de gente ansiosa, que va a recibir y reunirse con sus seres queridos. Sin embargo, fueron muchos los que no pudieron encontrar a quienes esperaban volver a ver y abrazar.

¿La llegada soviética, es una ayuda o una invasión?

Si bien hubo al principio una cierta cordialidad con la población afgana, y estos a su vez aceptaron de buen modo la presencia soviética, pronto comprendieron que este ejército no se iba a ir fácilmente, y cada vez les fue más claro que habían llegado para quedarse.

Esto motivó nuevas migraciones al exterior, y también gente que desaparecía sin que avisaran a sus conocidos de su paradero, lo que motivó variadas sospechas.

Además, la guerra implementada contra los muyahidines era brutal.

Comenzaron a realizarse muchas protestas, se escribían en las paredes consignas contrarias a los soviéticos, hablando de muerte e instándoles a retirarse, y había muchos gritos de “Alá es el más grande”.

Desde que se produjo la invasión, muchos escaparon hacia Pakistán, e incluso Irán. Se estima que fueron alrededor de tres millones de personas, gracias a la ayuda de algunos que conocían cómo pasar ilegalmente las fronteras. Las rutas eran extremadamente difíciles y muchos perdieron a sus familiares e hijos, así como también animales de carga.

La intervención de Estados Unidos

La invasión soviética produjo una esperada reacción por parte de Estados Unidos, pero parecía preocuparle más el petróleo.

Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981 expresó:

Esta invasión es una amenaza extremadamente grave para la paz. Un Afganistán ocupado por los soviéticos es un paso hacia el posible control de gran parte de las reservas mundiales de petróleo”.

El consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Zbigniew Brzezinski, en una alocución a refugiados afganos en Pakistán indicó:

Ese país de ahí les pertenece, regresarán allí algún día, porque ganarán la batalla y recuperarán sus casas, sus mezquitas, porque su causa es buena, Dios está de su lado”.

Estados Unidos entonces apoya a los muyahidines a través de Pakistán con grandes sumas de dinero, entrenamiento y armas.

Ciudades paquistaníes como Peshawar reciben y acogen a cientos de miles de refugiados, convirtiéndose en el punto neurálgico de la resistencia.

Es en este momento, cuando ocurren dos cosas, que pesarán de sobremanera con horror y espanto en los hechos futuros. En primer lugar, llega desde Arabia Saudita, Osama bin Laden para apoyar y reclutar a combatientes del mundo árabe, para que se unan a la guerra santa afgana.

En segundo lugar, el islamismo radical aprovecha la gran oportunidad que se les presenta, y utilizan los campos de refugiados para un adoctrinamiento duro y masivo, siendo lamentablemente los niños el blanco más fácil de convertir.

Para peor de males, las familias afganas enviaban a sus hijos varones a estas escuelas del Corán, para que fueran educados y sobre todo alimentados. Allí los retenían, los aislaban, y los entrenaban lavándoles el cerebro, para finalmente convertirlos en talibanes hechos y derechos. Podemos preguntarnos entonces; ¿Por qué cosas habrán pasado, que muchos carecían de sentimientos frente al dolor y sufrimiento ajeno?

Después de varios años de lucha, alrededor de 1985, los combatientes muyahidines le han ocasionado grandes pérdidas al ejército soviético, tanto en soldados como en armamentos. Un soldado ruso describía que no podían siquiera distinguir entre los combatientes afganos y los civiles, hasta que era muy tarde.

Kabul aún seguía permaneciendo bajo el completo control del gobierno comunista. Sin embargo, hay en la ciudad una relativa tranquilidad, ya que los combates se realizan fuera de ahí. Pero una vez más, la aparente paz en la ciudad es engañosa. Los muyahidines optan por agregar una nueva estrategia de combate, para amedrentar a los ocupantes soviéticos, y llevan a cabo actos de terrorismo, con el fin de debilitarlos y causarles miedo.

El desastre humano y económico soviético

El reciente nuevo líder soviético, Mijaíl Gorbachov, al observar que la decisión de invadir Afganistán se está convirtiendo en un verdadero desastre, y que las pérdidas humanas y económicas son demasiado altas e imposibles de sostener, decide finalmente retirar sus tropas.

En el congreso del partido comunista de la Unión Soviética, en Moscú, 1986, Gorbachov dijo:

La contrarrevolución y el imperialismo, han convertido a Afganistán en una herida sangrante. En un futuro próximo deseamos traer de regreso a casa a las tropas soviéticas desplegadas en Afganistán”.

Con toda la ayuda recibida, los muyahidines han logrado derrotar al poderoso ejército soviético, quienes emprenden la retirada del territorio afgano, Pero la guerra aún no ha terminado para los afganos. Kabul todavía está dirigido por un gobierno comunista, y es por lo tanto el último obstáculo a derribar que va quedando, para lograr lo que han esperado por muchos años; el establecimiento de una república islámica.

La pobreza había crecido mucho, y había demasiada inseguridad. El presidente comunista Mohammad Najibulá, decía: “La gente necesita más compasión y asistencia económica. No más bombas y rifles”.

Para los estadounidenses, la salida soviética ha sido una gran victoria, y han logrado lo que querían, ver humillado a su eterno rival en la guerra fría. Pero, con lo que han puesto en marcha, el costo futuro será demasiado alto. En ese momento aún no lo visualizan, pero les lastimará mucho más de lo que pudieran imaginar. Lo sabrán en 2001.

La lucha por el poder

Los muyahidines se iban acercando cada vez más a Kabul, y finalmente, el 24 de abril de 1992 lograron tomar la ciudad.

Hekmatiar y sus hombres se apoderaron del palacio presidencial, y los soldados que habían desertado (asumiendo la causa talibán) tomaron el control del aeropuerto. Esto impidió que el presidente depuesto pudiera abandonar Afganistán, refugiándose en la sede de la ONU en Kabul.

Pero, contrariamente a lo que se pensaba, los muyahidines en vez de unirse, comienzan a luchar entre sí por el poder, dejando de lado la gran oportunidad de formar un Afganistán islámico unido e independiente, y así destruyeron el sueño de muchos, que los veían como verdaderos héroes.

Como resultado de la guerra civil, miles de personas mueren masacradas por los disparos y misiles arrojados, tanto hombres, como mujeres y niños. La razón de tantas muertes, es porque se escondían y combatían en las casas de los civiles.

Se dice que los comandantes cometieron muchos crímenes de guerra, pero no se responsabilizó a nadie.

La llegada de los Talibanes

Como ya indicamos en la primera parte, en 1994 se forma un nuevo movimiento; los talibanes, que tienen dentro de sus objetivos instaurar la paz, el orden y la moral.

La mayoría de sus integrantes fueron formados en escuelas del Corán, especialmente aquellos miles de niños y huérfanos que crecieron en los campos de refugiados, y que vienen con una mentalidad muy dura, de imposición del islam radical.

Pakistán los apoya, y logran triunfos y avanzan rápidamente.

Así como hoy hacen promesas, en aquella oportunidad decían que traerían justicia. Las personas estaban felices, y exclamaban alegremente sobre la llegada de los talibanes, diciendo que harían justicia, salvarían la vida de la gente y la guerra civil se iba a terminar, y por esta razón los recibieron muy bien.

Los talibanes toman Kabul el 27 de septiembre de 1996, y una de las primeras acciones fue asaltar la sede de las Naciones Unidas. Sacaron al presidente depuesto y lo ejecutaron.

La justicia prometida no era tal, pues lo mataron sin juicio ni justicia.

Luego prohibieron el alcohol, las películas y cualquier tipo de entretenimiento, y quemaron públicamente cintas de películas.

La creación y acciones de Al-Qaeda

Con la tutela y protección de los talibanes, Osama bin Laden comienza a actuar, y funda la red de Al-Qaeda para librar una yihad a nivel global. De esta manera, el país se convierte en un verdadero semillero del fundamentalismo islámico. Bin Laden crea campos de entrenamiento para terroristas y prepara todo para un ataque en suelo estadounidense.

El 11 de septiembre de 2001, el mundo entero fue testigo de uno de los ataques terroristas más trágicos de toda la historia, donde perdieron la vida más de tres mil personas.

De todos los pilotos suicidas, ninguno era afgano, pero todos habían estado en Afganistán entrenándose.

Luego de la investigación, quedaba claro quienes habían participado.

El presidente George W. Bush expresó:

Los Estados Unidos exigen a los talibanes lo siguiente: Entreguen a nuestras autoridades a todos los líderes de Al-Qaeda que se ocultan en su país. Cada país y región tiene que decidirse ahora. O están con nosotros o están con los terroristas”.

Los talibanes se negaron argumentando que Osama bin Laden era un hermano musulmán y no lo podían traicionar.

Entonces las fuerzas estadounidenses y británicas se dirigen hacia Afganistán para capturar a bin Laden y derrocar al régimen talibán que lo protege.

George W. Bush. “Por orden mía, el ejército de los Estados Unidos inició el ataque contra los campos de entrenamiento de Al-Qaeda, y las instalaciones militares del régimen talibán en Afganistán”.

El régimen talibán es abatido y colapsa el 13 de noviembre de 2001. Sin embargo, Osama logra escapar.

Se establecen en Afganistán tropas de 51 países al mando de la OTAN, y se inicia la transición democrática en el país, para felicidad de sus habitantes. Aunque tampoco fue duradera, y hoy hay mucha incertidumbre y demasiadas interrogantes, pues en 2020 Estados Unidos anuncia la retirada de sus tropas y firma un acuerdo de paz con los talibanes.

En agosto de 2021, los talibanes toman en tan sólo diez días, casi todas las principales ciudades de Afganistán, y el 15 de agosto llegan a Kabul, y el gobierno de turno les entrega el poder.

El resto, es historia en desarrollo.


Enlaces sugeridos:

La trágica historia de Afganistán. Parte 1

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La trágica historia de Afganistán. Parte 2

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Motivos para la esperanza

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Afganistán un país en guerra interminable parte 1 DW

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Afganistán un país en guerra interminable parte 2 DW

https://www.youtube.com/watch?v=KZnaCIwO9oM

Jens Stoltenberg: Nuestra misión era proteger a Estados Unidos

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