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Seguridad Privada en España: pensando en la post-pandemia

Para la industria de la vigilancia y la seguridad privada la irrupción masiva de las nuevas tecnologías en medio de la pandemia implica dos desafíos, pero que, ya veremos porqué, a la vez suponen atractivas oportunidades a futuro: expansión y formación.

Situación actual de la Seguridad Privada

La crisis económica subprime del año 2008 impactó duramente a escala global. España, obviamente, no fue la excepción, y el sector servicios se vio sumamente afectado. Dentro de ese sector, los servicios de vigilanciaseguridad privada sufrieron una fuerte contracción que se evidenció en una caída superior al 20% en su facturación. Para el 2019, aunque el origen de la crisis parece lejano y evidentemente hay grados de recuperación, sus efectos absolutos sobre la industria aún no han sido totalmente superados.

Con la llegada de marzo del 2020, no obstante, la pandemia del Coronavirus puso un repentino freno a la incipiente recuperación del sector. En primer lugar, la reducción o abierta suspensión de una serie de actividades productivas que antes requerían de vigilantes de forma presencial, fue desastroso para la industria de la seguridad privada que, hasta esa fecha empleaba a cerca de 85.000 trabajadores.

Es que aeropuertos, estaciones de ferrocarriles, eventos deportivos, centros comerciales y pequeños negocios -que se han visto obligados a cerrar-, prescindieron o limitaron la contratación de efectivos de vigilanciaseguridad privada. De ahí que numerosas empresas de seguridad se hayan visto en la obligación de solicitar Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para así poder disminuir jornadas laborales y mantener los contratos con sus trabajadores o, en el peor de los casos, suspender derechamente el vínculo laboral que, en ocasiones, por la pandemia y sus consecuencias, se hace insostenible para las empresas.

Si bien en el ámbito sanitario y en otros servicios ligados al abastecimiento de bienes esenciales ha aumentado algo la demanda de vigilanciaseguridad privada, esta no alcanza a compensar los puestos de trabajo perdidos. Sin embargo, este leve aumento en la demanda de parte de rubros que antes no requerían de dotaciones importantes de personal de seguridad, marca el camino de lo que pueden ser las oportunidades futuras para la industria de la vigilancia y la seguridad privada.

De hecho, el duro tránsito a lo largo de un 2020 marcado por la pandemia, aunque implicó despidos de trabajadores y menores facturaciones para las empresas, esbozó las coordenadas del camino que debe seguir esta industria, así como los retos que tiene por delante.

Desafíos futuros de la Seguridad Privada

La pandemia del Coronavirus ha traído profundos cambios en las conductas sociales y ha tenido un fuerte impacto sobre las economías globales. Pero si hay otra área que se ha visto a igual nivel, aunque para bien, es el campo de la tecnología. La situación sanitaria les ha dado un altísimo protagonismo a las tecnologías de la comunicación y la informática, puesto que han permitido dar continuidad a una serie de actividades sociales y económicas sin exigir presencialidad, garantizando así el cumplimiento de las restricciones sanitarias.

Para la industria de la vigilancia y la seguridad privada la irrupción masiva de las nuevas tecnologías en medio de la pandemia implica dos desafíos, pero que, ya veremos porqué, a la vez suponen atractivas oportunidades a futuro: expansión y formación.

En lo que respecta a expansión de la industria, a corto plazo, las empresas de seguridad privada se verán en la necesidad de abrazar de lleno la tendencia al alza de la vigilancia electrónica, del reconocimiento de individuos y la irrupción masiva de nuevos dispositivos como drones. A largo plazo, la Inteligencia Artificial y la robótica aumentarán las características y posibilidades de los sistemas de vigilancia y seguridad. Pero, tal vez el campo que ya se ha prefigurado como uno de los con mayor potencial durante la pandemia es el de la ciberseguridad.

Con la adopción masiva -y sobre la marcha- del teletrabajo por empresas e instituciones, la ciberseguridad ha adquirido una relevancia enorme. Operaciones básicas, tráfico masivo de datos e información de alto valor, transacciones monetarias, errores involuntarios, entre otros; han quedado expuestos a hackeos y fraudes de todo tipo. Hasta antes de la adopción del teletrabajo las organizaciones, en general, no ponían mayor atención a aspectos de prevención y seguridad en este ámbito. Sin embargo, el contexto ha facilitado la sensibilización respecto a la ciberseguridad, lo que felizmente se ha traducido en una fuerte demanda de servicios en este ámbito.

Y aunque desde voces catastrofistas la expansión de la industria de la vigilancia en la dirección que marca la revolución industrial 4.0 tendrá un alto impacto sobre el empleo, desde una perspectiva optimista vemos surgir otra oportunidad, la de servicios de formación en seguridad. Esto porque en la medida que las tareas más rutinarias de la vigilancia sean asumidas por las nuevas tecnologías, emerge un nuevo campo donde se intensifican tareas de fabricación, programación, implementación y control de las mismas. Para ello se requerirán de trabajadores cualificados. Lo mismo ocurre con la ciberseguridad que desde hace tiempo cuenta con una alta demanda de expertos en el área.

Un dato importante: la formación misma en Seguridad Privada ya da cuenta de un giro importante, al pasar de la formación presencial a las aulas virtuales de la formación online.

Por último, y también dando una perspectiva auspiciosa, es importante destacar que, en medio de la pandemia, la industria de la vigilancia y de la seguridad privada han podido demostrar su importancia como trabajo esencial, asumiendo tareas de gestión y prevención de riesgos que sugieren que el mismo concepto de seguridad se redefinirá en el futuro. Y en ese desafío inmediato, la sociedad española les ha dado amplio reconocimiento a estos servicios. Incluso la Casa Real ha reconocido el rol que han cumplido en tanto trabajadores esenciales. Desde ese punto de vista, es más que esperable que este sector sepa estar a la altura de los desafíos futuros.


Fuentes utilizadas en este artículo:

https://www.segurilatam.com/entrevistas/las-empresas-de-seguridad-privada-van-a-contribuir-a-asegurar-la-salud-de-las-personas-en-la-nueva-normalidad_20200708.html

https://www.segurilatam.com/tecnologias-y-servicios/servicios-de-vigilancia/los-retos-de-la-seguridad-privada-frente-a-la-pandemia-en-2021_20210115.html

https://www.seguritecnia.es/actualidad/ano-1-de-la-pandemia-del-coronavirus-como-ha-cambiado-la-seguridad-privada_20210314.html

https://www.prosegur.com/media/articulo/innovacion/seguridad-global

https://www.uso.es/la-disminucion-de-servicios-provoca-erte-en-seguridad-privada/


Acerca del Autor de este Artículo

ANDRÉS FONSECA LÓPEZ

Profesional en Ciencias Sociales, Económicas y Gestión de Proyectos. Licenciado en Filosofía, estudios de Máster en Psicología y posgrados en Trabajo Social, Innovación y Emprendimiento. Especializado en Estudios del Desarrollo, Economía Política, Cooperación al Desarrollo y Derechos Humanos.


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