Ministerio de la Verdad

Un Ministerio de la Verdad contra la libertad de expresión digital

Grandes compañías de las tecnologías de la información y las comunicaciones como son Adobe, Arm, BBC, Intel, Truepic y, por supuesto, la gigante de Redmond, Microsoft, aspiran a levantar un aparto de monitoreo, control y seguimiento de los contenidos digitales, que les permita trazar el origen y evolución de cada información que circula por Internet.

¿Qué es la verdad?

La verdad, un concepto más bien filosófico, ha salido de las aulas para ingresar a un debate público que cada vez toma mayor relevancia en torno a preguntas como: ¿Debe garantizarse la libertad de expresión en Internet? ¿Deben imponerse límites a la libertad en la red? ¿Qué intereses hay detrás de la vigilancia, el control y la censura a los contenidos que circulan por Internet?

Decimos que estas preguntas remiten a los cuestionamientos sobre la verdad porque el debate se levanta sobre una tendencia muy masificada en nuestro tiempo como son las fake news o, en español, noticias falsas. Este tipo de desinformación periodística, como es de popular conocimiento, consiste en la puesta en circulación de hechos noticiosos no verídicos que, bien disfrazados de verdad, es decir remitiendo a la autoridad de supuestas fuentes serias, intentan hacerse pasar por noticias auténticas.

El objetivo de las fake news es influenciar a las audiencias, modelar sus conductas, con fines casi siempre políticos o, en otros casos, para obtener beneficios económicos. Y aunque se suele decir que esto no tendría nada de novedoso, ya que es un hecho común desde la existencia de los medios de comunicación masivos; actualmente el fenómeno adquiere nuevos ribetes por las características de las plataformas de comunicación digital que, básicamente, facilitan la rápida dispersión de fake news a escala incluso planetaria. De ahí la particular preocupación con este fenómeno.

Pero volviendo al núcleo filosófico del debate, ¿cuál es el criterio para determinar si una noticia es efectivamente falsa? Podremos responder que la definición es sencilla argumentando que para que una noticia sea verdadera esta debe remitirse a hechos verdaderos. Pero este es solo un criterio de verdad y es conocido como verdad como adecuación. También podría tratarse de verdad como evidencia. Sin embargo, existen otras teorías y criterios de verdad menos transparentes que, aún así son considerados legítimos desde un punto de vista gnoseológico. Estos son, la verdad por utilidad y la verdad por consenso.

La verdad por utilidad se define simplemente como aquello que es de utilidad, pues es verdadero. Y la verdad por consenso, se remite a que un enunciado es verdadero, en tanto sea considerado como tal por una “comunidad de diálogo”. Podremos notar que estos dos criterios de verdad son relativos y débiles. Quedan sujetos a la opinión, antes que a los hechos. De ahí que debamos tener atención sobre estos criterios. En especial ahora, cuando una comunidad de diálogo que reúne a empresas tecnológicas y medios de comunicación corporativos, pretenden impulsar un auténtico Ministerio de la Verdad Mundial sobre la Internet. Veamos de qué se trata.

Microsoft y el Ministerio de la Verdad

En su célebre novela distópica 1984, George Orwell ilustra con genialidad una sociedad de control ficticia basada en la imposición del pensamiento único. Ese pensamiento único es fiscalizado por un ente denominado el Ministerio de la Verdad. Dicho ministerio goza de amplias atribuciones para espiar -a través de aparatos denominados telepantallas- y penalizar a los ciudadanos que muestren desviaciones del pensamiento hegemónico que establece el partido único liderado por el Gran Hermano.

La pesadilla de Orwell, aunque parezca inverosímil, ya está en marcha en Internet. Y lo que se viene no parece alentador.

Conocidos son los casos de censura llevados a cabo por empresas como Facebook o Twitter cuando sus administradores consideran que los contenidos expuestos por algún usuario resultan inapropiados o, derechamente, se publican noticias falsas en sus plataformas. Y aunque los criterios de censura de las noticias falsas pueden ser por lo general criterios de evidencia, los criterios para las censuras de contenidos inapropiados son, casi siempre, criterios de corte moral o ideológico que responden a los estatutos de verdad que sostiene la compañía. Es decir, se trata, como vimos anteriormente, de criterios de consenso o utilidad corporativos.

Estos casos de censura han generado desde apoyo a repudio en las comunidades de Internet, dependiendo los grados de adhesión de los usuarios y el público en general a los lineamientos de cada red social. Y aunque esto parece atentar contra el original espíritu libertario de Internet, a su favor, estas compañías pueden argumentar que sus servicios son de dominio privado y eso les otorga autoridad para definir los filtros de contenidos.

Pero hay una iniciativa que pretende ir aún más allá en el control y censura sobre los contenidos en tal o cual plataforma o red social. Se trata de una alianza de compañías Big Tech y grandes medios de comunicación corporativos, que, liderados por Microsoft, pretenden recrear un auténtico Ministerio de la Verdad a escala global. Se trata de la Coalición para la Procedencia y la Autenticidad del Contenido (C2PA).

Conformada por grandes compañías de las tecnologías de la información y las comunicaciones como son Adobe, Arm, BBC, Intel, Truepic y, por supuesto, la gigante de Redmond, Microsoft, aspiran a levantar un aparto de monitoreo, control y seguimiento de los contenidos digitales que les permita trazar el origen y evolución de cada información que circula por Internet. Esto con la finalidad de detectar “alteraciones” del contenido original que, a decir de Microsoft, podrían dar cuenta de información manipulada deliberadamente.

Entre los contenidos que estarían sujetos a este rastreo, no solo caben las noticias. El seguimiento será amplio: un mensaje en redes sociales, un posteo en un blog y hasta un meme serán fiscalizados por este Gran Hermano digital. Así mismo, Microsoft asegura que el seguimiento iría desde el productor del contenido hasta el consumidor final del mismo. Y, finalmente, en caso de detectar estas “alteraciones”, el contenido sería retirado de Internet.

Con este auténtico Ministerio de la Verdad Mundial, se inaugura una nueva era del pensamiento único digital. Pensamiento que será definido en función de los criterios de verdad formulados en base al consenso de algunas compañías tecnológicas y un par de grandes medios de comunicación que, sin duda, también barajan criterios de utilidad. Esto, antes que prevenirnos de las fake news, parece dejarnos en una situación igual o más inquietante.

Controversias

El pensamiento Ilustrado se encuentra en los cimientos de las democracias modernas. En muchas ocasiones se cita a uno de sus grandes exponentes, el filósofo Voltaire por la frase “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Esa cita corresponde en realidad a Evelyn Beatrice Hall, biógrafa del pensador. Con todo, es una excelente muestra del ideal de libertad de expresión que las sociedades occidentales fueron integrando en sus imaginarios colectivos, y hasta en sus legislaciones, durante su tránsito desde el Renacimiento a la Modernidad tardía.

Tal vez el mejor ejemplo del consenso global en torno a este ideal es el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que señala: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Y son estos valores, tal vez, la mejor herencia de la cultura occidental moderna, que muchos usuarios, asociaciones y organismos internacionales defienden férreamente. Los derechos fundamentales como el de la libertad de expresión dentro de la red, basándose en el principio de “neutralidad de red”, que tiene como condición sine qua non, que no se restrinjan contenidos, sitios o comunicaciones por parte de ningún ente como empresas operadoras u de otro tipo. Y si bien países como España han adherido a este principio, lo cierto es que estas corporaciones supranacionales como la Coalición para la Procedencia y la Autenticidad del Contenido (C2PA), ponen en riesgo una libertad básica que nos ha costado siglos alcanzar.


Fuentes utilizadas en este artículo:

https://www.edu.xunta.gal/espazoAbalar/sites/espazoAbalar/files/datos/1493721616/contido/teoras_de_la_verdad.html

https://www.derechosdigitales.org/7103/la-libertad-de-expresion-en-internet-un-combate-imprescindible/

https://www.libremercado.com/2021-03-02/bill-gates-ministerio-verdad-microsoft-internet-verificadores-fake-news-6714523/

https://eldato.eu/tendencias/ministerio/

https://news.microsoft.com/2021/02/22/technology-and-media-entities-join-forces-to-create-standards-group-aimed-at-building-trust-in-online-content/

https://www.lavanguardia.com/politica/20130124/54362330629/cita-voltaire-junqueras-dijo-camacho.html

https://economipedia.com/definiciones/neutralidad-de-red.html


Acerca del Autor de este Artículo

ANDRÉS FONSECA LÓPEZ

Profesional en Ciencias Sociales, Económicas y Gestión de Proyectos. Licenciado en Filosofía, estudios de Máster en Psicología y posgrados en Trabajo Social, Innovación y Emprendimiento. Especializado en Estudios del Desarrollo, Economía Política, Cooperación al Desarrollo y Derechos Humanos.


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